La vicepresidenta Victoria Villarruel sostuvo pliegos judiciales de la gestión anterior, mientras Patricia Bullrich respaldó tácitamente la medida. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, no logró imponer el veto de la Casa Rosada.
El escenario político en la Cámara alta ha ingresado en una fase de reconfiguración que impacta en el núcleo de toma de decisiones del oficialismo. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se ha visto obligada a asimilar un doble desafío a su autoridad.
La vicepresidenta Victoria Villarruel se negó a retirar los pliegos de los magistrados federales propuestos por la gestión anterior y avanzó en la consolidación de los consensos necesarios para su tratamiento parlamentario. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, brindó respaldo estratégico a esta postura, según informaron fuentes legislativas.
Esta convergencia de intereses entre la presidencia del Senado y el sector liderado por la ministra de Seguridad pone de manifiesto un límite pragmático frente al esquema de conducción centralizada que promueve la Jefatura de Gabinete. Para La Libertad Avanza, la resistencia interna y la convalidación de las candidaturas judiciales representan un revés en el control de la agenda legislativa.
La imposibilidad de imponer el veto presidencial sobre nombres que ya cuentan con dictamen de comisión demuestra que, en la Cámara alta, los acuerdos de gobernabilidad institucionales poseen un peso específico que la Casa Rosada no puede ignorar. Mientras el Poder Ejecutivo asimila el costo político, las miradas se centran en el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso.
Con información de Argentina Informa.
