Desde la Asociación de Propietarios de Farmacias aclararon que el control de la salud es una potestad exclusiva de cada provincia. Ante el intento del gobierno nacional de liberar el comercio de remedios fuera de las farmacias, San Juan puede negarse.
El sistema de salud argentino se encuentra frente a un profundo cambio regulatorio impulsado por el Gobierno Nacional.
La intención oficial de habilitar la comercialización de medicamentos fuera del ámbito farmacéutico encendió las alarmas en el sector profesional y comercial. En una entrevista telefónica con el programa televisivo «Compacto 13», Carlos Otto, representante de la Asociación de Propietarios de Farmacias, expuso los peligros latentes de esta medida y aclaró el alcance legal que tendría en el territorio federal y provincial.
Autonomía provincial frente a la desregulación
Otto explicó que el país atraviesa la cuarta etapa de un proceso de reformas que comenzó con el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y continuó su debate en la Ley de Bases. El principal objetivo de la Nación es avanzar hacia una liberación total de la venta de medicamentos.
Sin embargo, el dirigente remarcó una distinción legal clave: «La Nación intenta ir hacia un modelo de desregulación en los lugares de jurisdicción nacional, pero cada provincia tiene el ejercicio de la salud como una cuestión propia».
En el caso de San Juan, las normativas locales regulan el acceso a la salud, protegiendo un esquema de distribución que desde 2015 permitió la apertura de farmacias incluso en las zonas más alejadas.
Los peligros para la salud y la trazabilidad
El representante sectorial señaló los dos grandes problemas que traerá la medida: la automedicación y la pérdida de autenticidad de las sustancias.
En el sistema actual, las farmacias garantizan una trazabilidad estricta controlada por la autoridad sanitaria, sabiendo con precisión de qué laboratorio salió el remedio y por cuál droguería pasó. Sacar el medicamento de la supervisión del farmacéutico abre la puerta a futuras adulteraciones y al consumo irresponsable.
Finalmente, el dirigente vinculó esta «moda desreguladora» con intereses comerciales orientados al negocio del delivery, descartando que la propuesta se traduzca en una baja de precios o en una mejora real de la accesibilidad para los ciudadanos.
Deuda del PAMI
A este escenario de incertidumbre se le suma la compleja realidad financiera que atraviesan los comercios locales.
Las farmacias acaban de cobrar las prestaciones correspondientes al mes de marzo, lo que dificulta el manejo de caja justo a las puertas de la temporada alta de enfermedades respiratorias.
Frente a esto, el sector se mantiene a la expectativa de un prometido ofrecimiento del PAMI que cancelaría gran parte de la deuda actual y devolvería la previsibilidad a los cobros.
