El Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) genera opiniones divididas entre referentes económicos de la provincia. Comerciantes y economistas locales evalúan el impacto de la medida en el contexto actual.
Como parte de la Reforma Laboral, el 4 de mayo el Gobierno Nacional anunció el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL). En ese marco, distintas voces vinculadas a la economía sanjuanina opinaron sobre si esta medida impactará o no positivamente en la provincia.
Según el Decreto 315/2026, las autoridades nacionales otorgaron una reducción en las contribuciones patronales por un plazo de cuatro años a quienes contraten trabajadores que se encuentran fuera del sistema (abonarán una alícuota total del 5% sobre el salario). El programa se extenderá desde el 1 de mayo de 2026 hasta el 30 de abril de 2027, y los empleadores que inscriban trabajadores podrán incluir hasta el 80% de su nómina en este régimen.
Desde el sector comercial de San Juan, Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio, afirmó: “La medida es buena realmente. Sin embargo, hay que ver cuál es el contexto y cuáles son las condiciones en las que está el sector, y la verdad que hoy en día son malísimas. Hay un 50% de trabajadores en negro en Argentina”. Además, señaló que durante la presidencia de Carlos Saúl Menem fue el último momento en que el país tuvo un buen número de empleados registrados, con “unos 10 años de estabilidad respecto al blanqueo de trabajadores”.
Daniel Milla, presidente de la Federación Económica, coincidió en que los incentivos al empleo son bienvenidos, pero no en un momento de tan baja rentabilidad. “Siempre pedimos la reforma impositiva; todos esos impuestos temporarios que quedaron eternamente necesitamos que se retiren. Lo que necesitamos es esa reforma, eso es lo que nos va a mover la aguja realmente, porque estos incentivos son paliativos en momentos de crisis como esta, donde las ventas están bajas”, explicó.
El economista Luis Avetta también analizó el nuevo decreto. Opinó que un empresario no va a tomar ni blanquear personal si no lo va a necesitar. “Si no suben las ventas, no se requieren más trabajadores; por ende, no hay nuevas contrataciones”. Avetta destacó una situación puntual en la que el RIFL podría ser útil: cuando un empleador ya cuenta con la cantidad de trabajadores que necesita, pero los tiene en negro. En ese caso, para evitar multas y juicios onerosos, podría aprovechar este incentivo para regularizar la situación de sus empleados.
