El informe de Reporteros Sin Fronteras señala un descenso de 11 posiciones en el último año, ubicando al país en el escalafón 98 de 180 naciones.
La libertad de prensa en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. Según el último relevamiento de Reporteros Sin Fronteras (RSF), el país descendió 11 lugares en el último año, ubicándose en el escalafón 98 de 180 naciones. El panorama es aún más alarmante si se analiza el acumulado: desde la llegada de Javier Milei al poder, el país ha perdido un total de 58 posiciones.
El informe vincula este retroceso directamente con un clima de hostilidad institucional y los reiterados episodios de violencia policial contra trabajadores de prensa durante la cobertura de protestas sociales. Esta tendencia coincide con medidas recientes del Ejecutivo, como la restricción del acceso de periodistas a la Casa Rosada, lo que RSF interpreta como un patrón sistemático de limitación al ejercicio profesional.
En el ámbito legislativo, incluso voces del oficialismo como la diputada Silvana Giudici manifestaron su preocupación por el cierre de los espacios de prensa en la sede gubernamental, remarcando que la democracia exige medios plurales, aunque también cuestionó el uso político de la situación por parte de la oposición.
A nivel internacional, el estudio señala que Argentina está adoptando una retórica similar a la de figuras como Donald Trump, caracterizada por el desmantelamiento de medios públicos y la estigmatización de comunicadores. Este fenómeno no es aislado; en la región, países como Ecuador y El Salvador también sufrieron caídas abruptas debido a la criminalización del periodismo y el avance del crimen organizado.
Finalmente, RSF destaca que el deterioro de la libertad de prensa es una crisis global. Por primera vez en 25 años, más de la mitad de los países relevados presentan condiciones «difíciles» o «muy graves», impulsadas principalmente por marcos legales restrictivos que se escudan en la seguridad nacional para perseguir la labor informativa.
