El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrentará el próximo 29 de abril una de las pruebas políticas más exigentes desde su asunción, cuando presente su informe de gestión ante la Cámara de Diputados en una sesión que se anticipa extensa y cargada de tensión.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrentará el próximo 29 de abril una de las pruebas políticas más exigentes desde su asunción, cuando presente su informe de gestión ante la Cámara de Diputados en una sesión que se anticipa extensa y cargada de tensión. Según lo previsto, la jornada podría superar las seis horas y estará marcada por un esquema de preguntas organizadas por bloques políticos.
La dinámica del encuentro contempla una exposición inicial del funcionario y luego tres tandas de preguntas de la oposición, segmentadas por bloques, con respuestas intercaladas. Este formato busca ordenar el debate, aunque en el Congreso admiten que el clima será “picante” y con alto nivel de confrontación.
Uno de los puntos centrales será la estrategia del oficialismo, que se prepara para una defensa cerrada de Adorni. En sectores libertarios no descartan apostar a una dinámica confrontativa para desordenar el debate y contrarrestar los cuestionamientos opositores, especialmente aquellos vinculados a las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito.
Del lado opositor, en tanto, buscan coordinar las intervenciones para evitar que la sesión se diluya en cruces desordenados. La idea es repartir los temas entre bloques y dosificar la presión, con el objetivo de mantener al funcionario el mayor tiempo posible en el recinto y forzarlo a responder tanto sobre su patrimonio como sobre la gestión del Gobierno.
En paralelo, Adorni deberá responder por escrito a un elevado número de consultas enviadas previamente por los legisladores, que superan las 2.000 tras un proceso de depuración, muchas de ellas vinculadas a su situación patrimonial. Con la posible presencia del presidente Javier Milei en los palcos como respaldo político, el informe de gestión se perfila como un escenario clave para el Gobierno, donde cada intervención podría tener impacto tanto en el plano institucional como en la arena pública.
