Tras las pericias, la fiscalía determinó que el fallecimiento de una joven de 22 años fue un crimen de género, descartando la hipótesis inicial de un pacto suicida.
Lo que inicialmente se reportó como un posible pacto suicida en la ciudad de Rosario ha sido reclasificado por la Justicia como un femicidio seguido de suicidio. La fiscal Carla Ranciari confirmó el cambio de carátula tras las primeras pericias realizadas en el departamento del barrio Lourdes, donde fue hallado el cuerpo de Sophia Civarelli, de 22 años.
Según la hipótesis principal, su pareja, Valentín Alcida, la habría asesinado antes de trasladarse a otro edificio para arrojarse al vacío. Sophia, oriunda de Villa Amelia y estudiante de Psicología en la UNR, convivía con Alcida desde el año pasado.
El trágico desenlace comenzó a revelarse durante la madrugada del viernes, cuando el joven llamó al 911 desde la terraza de una amiga afirmando falsamente que su novia se había autolesionado. Poco después, Alcida se lanzó desde la altura y falleció en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA).
Testimonios del entorno íntimo de la víctima fueron determinantes para el giro en la causa. Una amiga cercana relató a la prensa local que la relación estaba atravesada por un ciclo de celos, manipulación y violencia psicológica. Según esta declaración, Sophia tenía planes de finalizar el vínculo y mudarse sola apenas lograra independencia económica, un proyecto que contrastaba con la actitud posesiva del agresor.
La Unidad de Violencias Altamente Lesivas aplicó el protocolo de femicidio para la autopsia de la joven, cuyos resultados, sumados al análisis de los teléfonos celulares, terminaron de inclinar la investigación hacia el móvil de violencia de género. Aunque en un principio no se detectaron signos evidentes de agresión externa, el relevamiento de rastros en la escena y la conducta previa del atacante consolidaron la actual línea judicial.
