Una fonoaudióloga del departamento Iglesia alerta sobre la detección temprana de problemas en el habla y la influencia del uso excesivo de pantallas.
La licenciada en fonoaudiología Nancy Montaña, desde el departamento Iglesia, alertó sobre un incremento en la detección de problemas fonoaudiológicos en niños a edades cada vez más tempranas. Según explicó, uno de los principales inconvenientes es la falta de controles en etapas clave del desarrollo. «La detección temprana debería hacerse en el ingreso al jardín, pero es muy difícil porque no se completan las cartillas médicas», señaló.
En ese sentido, remarcó que la baja concurrencia a controles es un dato a considerar. «Este año fueron una o dos mamás en jardín, una en primaria y una en secundaria. Es prácticamente nada», sostuvo. La profesional explicó que esta ausencia de seguimiento impide tener un panorama real de la situación en el departamento. «No tenemos toda la visión que deberíamos tener porque la gente no se atiende», afirmó, y agregó que esto retrasa la detección de dificultades clave en el desarrollo infantil.
Entre los problemas que podrían abordarse a tiempo mencionó: dificultades para hablar, problemas de comprensión y trastornos en la lectura y escritura. «Son situaciones que podrían tratarse en consultorio, pero al no consultar hay desconocimiento», advirtió.
Uno de los puntos que planteó Montaña es el efecto del uso excesivo de dispositivos electrónicos en los niños. «Hay muchos problemas del habla. Los chicos hablan en neutro, como los dibujitos, porque están todo el tiempo con pantallas», explicó. Según detalló, el consumo constante de contenidos digitales reemplaza otras formas fundamentales de desarrollo: «no juegan, no interactúan, no se pelean con sus hermanos. No se expresan».
La especialista también se refirió a dinámicas familiares que pueden afectar el desarrollo del lenguaje. «Muchos chicos se comunican con señas. Si señalan algo y se lo dan, ¿Qué necesidad tienen de hablar?». En esa línea, mencionó que muchas veces se prioriza la comodidad: «para algunos padres es más fácil que el niño esté entretenido con el celular que enseñarle a hablar, leer o escribir».
Finalmente, la profesional insistió en la necesidad de retomar los controles y dar mayor importancia a la salud fonoaudiológica desde edades tempranas. «Ahí es donde podemos detectar y corregir a tiempo problemas que después impactan en todo el desarrollo escolar», concluyó.
Una investigación de la Universidad Nacional de Rosario reveló que la exposición prolongada a pantallas influye en el lenguaje de los niños pequeños, incorporando términos y expresiones del castellano neutro como «palomitas», «carro» o «rayos». El estudio, realizado en niños de 4 años, detectó que el 100% consume contenidos en pantallas y más de un tercio presenta formas de habla ajenas a su entorno, con una fuerte relación entre mayor tiempo de exposición —por encima de lo recomendado— y el uso de este tipo de lenguaje.
