A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, fiscales de CAVIG advirtieron que la demanda de asistencia continúa en aumento en San Juan. Destacaron que la violencia física suele ser la etapa visible de un proceso que comienza con agresiones psicológicas, económicas y de control.
En el marco de un nuevo aniversario del movimiento Ni Una Menos, desde la Unidad Fiscal de Investigación CAVIG presentaron un balance sobre la situación de la violencia de género y familiar en San Juan. Los datos muestran una tendencia sostenida en el crecimiento de las asistencias y consultas, mientras que las lesiones continúan siendo el delito que más denuncias genera.
Los fiscales Alberto Martínez y Claudia Ruiz explicaron que los registros relevados durante este año mantienen la curva ascendente observada desde la creación de CAVIG en 2021.
«Ha habido un incremento sostenido en la cantidad de personas que acuden a buscar asistencia», señalaron desde la unidad especializada. Sin embargo, aclararon que no todos los casos que llegan al organismo terminan convirtiéndose en una causa penal.
Según explicaron, las investigaciones judiciales se inician cuando los hechos denunciados constituyen delitos como lesiones, amenazas o desobediencia a medidas judiciales. Paralelamente, existe un importante volumen de intervenciones vinculadas a asesoramiento, orientación y solicitudes de medidas de protección.
Las lesiones, el delito que más se denuncia
De acuerdo con el informe, las lesiones representan actualmente el delito más denunciado dentro de CAVIG. Para los fiscales, esto responde a que se trata de la manifestación más visible de una problemática mucho más profunda.
«La violencia no comienza necesariamente con un golpe», remarcaron. En muchos casos, el proceso se inicia con conductas de control, manipulación, violencia psicológica, económica o simbólica que se prolongan en el tiempo hasta desembocar en agresiones físicas.
Por ese motivo, sostienen que resulta fundamental identificar las señales tempranas y acudir a los organismos especializados antes de que las situaciones escalen.
El desafío de romper el círculo de violencia
Uno de los principales obstáculos que enfrentan las investigaciones es la dificultad de muchas víctimas para sostener las denuncias a lo largo del proceso judicial.
Desde CAVIG explicaron que una gran cantidad de personas se encuentra inmersa en lo que se conoce como círculo de violencia, una dinámica que genera dependencia emocional, económica o afectiva respecto del agresor.
«No es fácil denunciar porque, en la mayoría de los casos, existe o existió un vínculo cercano entre la víctima y el agresor», indicaron.
Esa situación provoca que muchas personas realicen una primera presentación ante la Justicia pero luego manifiesten reticencias para continuar impulsando el expediente.
Aun así, los fiscales destacaron que existen casos en los que el interés público prevalece sobre la voluntad de desistimiento de la víctima, especialmente cuando la gravedad de los hechos requiere la intervención judicial para resguardar derechos fundamentales.
Una oficina para acompañar a las víctimas
Otro de los proyectos en análisis dentro del Ministerio Público Fiscal es la creación de una oficina específica de asistencia a víctimas, destinada a fortalecer el acompañamiento durante todo el proceso judicial.
Actualmente, CAVIG trabaja de manera articulada con la Dirección de Género para brindar contención, asesoramiento y seguimiento a las personas afectadas.
«La asistencia a la víctima es uno de los ejes que se busca profundizar en los próximos años», señalaron las autoridades.
Además, recordaron que el organismo funciona de manera permanente con guardias activas integradas por ayudantes fiscales, médicos y profesionales de la psicología.
Más denuncias, ¿más violencia?
Respecto del crecimiento de los registros, los fiscales señalaron que resulta difícil determinar si aumentaron los episodios de violencia o si existe una mayor predisposición de las víctimas a denunciar.
Lo que sí consideran evidente es que cada vez más personas conocen la existencia de CAVIG y recurren a la institución en busca de ayuda.
«Lo importante es que la comunidad sepa que existe un espacio para recibir orientación, asesoramiento y protección», remarcaron.
También advirtieron que en numerosas causas aparecen factores de riesgo asociados, entre ellos el consumo problemático de estupefacientes. Aunque aclararon que no constituye la causa de la violencia, señalaron que suele incrementar los niveles de conflictividad y peligrosidad en determinadas situaciones.
En este contexto, y a más de una década del primer grito colectivo de Ni Una Menos, los especialistas insistieron en la necesidad de fortalecer la prevención, promover la denuncia temprana y acompañar a las víctimas para que puedan salir de situaciones de violencia que, muchas veces, comienzan de manera silenciosa y progresiva.
