Pedro Zárate advirtió que, al igual que en el resto de la Argentina, los niños pequeños ya tienen su aparato, pero carecen de educación digital.
El acceso temprano a la tecnología en el país ha encendido las alarmas de los expertos. Según datos del Observatorio Latinoamericano de Delito Informático citados por el especialista Pedro Zárate en Canal 13, Argentina se posiciona como el segundo país de la región —detrás de Paraguay— donde los niños de apenas 9 años ya poseen un teléfono celular. Esta precocidad digital, si no va acompañada de una formación adecuada, incrementa drásticamente los riesgos de seguridad.
Zárate enfatizó que el problema no radica en la tenencia del equipo en sí, sino en la ausencia de enseñanza sobre su uso responsable. «Darle un celular a un niño significa que hay que enseñarle a usar la tecnología», señaló, remarcando que la educación digital es la herramienta principal para mitigar delitos que afectan a menores. Asimismo, instó a los padres a utilizar el control parental desde la configuración del Wi-Fi para restringir el ingreso a plataformas lúdicas o sitios que representen un potencial peligro.
Adultos mayores, el blanco
Esta vulnerabilidad no es exclusiva de los más chicos. En San Juan, el incremento exponencial de los ciberdelitos tiene una raíz clara: la falta de educación digital combinada con un exceso de confianza. Al adquirir tecnología, el usuario local suele omitir recaudos básicos, convirtiéndose en un blanco fácil. «No hay que tener confianza cuando uno está interesado en una compra», advirtió Zárate, detallando que es común ingresar a sitios apócrifos y sin certificados de seguridad por el simple impulso de adquirir un producto.
El especialista también describió un nuevo perfil delictivo mucho más sofisticado. Actualmente, los atacantes poseen altas habilidades tecnológicas y utilizan inteligencia artificial para romper claves y controlar credenciales. Ante esta evolución, la Justicia suele «ir de atrás» en una carrera donde la velocidad de la tecnología supera la capacidad de persecución del sistema judicial tradicional.
La ingeniería social contra los adultos mayores
Otro sector crítico es el de los adultos mayores, quienes son blanco constante de técnicas de ingeniería social. Los delincuentes, mediante engaños vinculados a supuestas rebajas en servicios de gas o electricidad, logran persuadirlos para que entreguen información sensible.
Zárate concluyó que, si bien la educación digital no erradicará los delitos al 100%, es la solución más efectiva para reducir el impacto de estas acciones que se consuman a diario en la provincia. La prevención, tanto en el hogar con los menores como en el manejo individual de las finanzas, sigue siendo la principal barrera de defensa.
