Vecinos de Valle Fértil se movilizaron de forma pacífica para reclamar justicia por Daniel «El Pichy» Paredes, quien fue hallado sin vida en un calabozo de la Comisaría 12º. La familia cuestiona la versión oficial y exige una investigación exhaustiva.
La comunidad de Valle Fértil se movilizó de manera enérgica pero pacífica en la noche del jueves para pedir justicia por Daniel «El Pichy» Paredes, el hombre de 47 años que fue hallado sin vida el pasado miércoles en un calabozo de la Comisaría 12º. Con velas y una bandera que rezaba «Justicia por Daniel Paredes El Pichy ¡Nunca Más!», los manifestantes rodearon la sede policial para expresar su profundo rechazo a la versión oficial de los hechos.
El caso, que conmueve al departamento, se inició el miércoles 22 de abril a la madrugada. Según la Policía, Paredes fue detenido por supuestos disturbios en la vía pública bajo efectos del alcohol y, minutos después de ser alojado en la celda, se habría quitado la vida utilizando sus propias prendas. Sin embargo, su hermano Renato Paredes desmintió categóricamente esta hipótesis: «Lo mataron, agarraron la camiseta y lo empezaron a estrangular para que sea creíble», afirmó con dolor.
Renato relató que la última vez que vio a Daniel fue la tarde anterior, cuando «El Pichy» preparaba empanadas para regalárselas por su cumpleaños número 51. La noticia de la muerte le llegó recién a las 6 de la mañana del día siguiente, a pesar de que el acta de defunción marca el deceso a las 00:30. Uno de los puntos de la investigación radica en el manejo del cuerpo. La familia denuncia que nunca se les permitió ver el cadáver, ni en la comisaría, ni en la Morgue Judicial, ni en la cochería.
«No lo vas a poder ver porque tengo orden de que va a cajón cerrado», fue la respuesta que recibió Fabio Massa, primo de la víctima, al intentar reconocerlo. Esta imposición impidió que sus allegados constataran si el cuerpo presentaba las lesiones que, según mensajes anónimos recibidos por la familia, habrían sido provocadas por una golpiza policial previa al supuesto suicidio.
La causa está en manos del fiscal Francisco Pizarro. Aunque trascendió que los resultados preliminares de la autopsia indicarían un ahorcamiento autoproducido sin signos de violencia externa, la defensa de la familia no descarta ninguna hipótesis. Los abogados buscarán determinar la responsabilidad del calabocero y del personal de guardia, bajo la figura de homicidio culposo, entendiendo que la Policía tiene el deber de custodia y protección de cualquier persona privada de su libertad.
