Tres personas fueron detenidas en el marco de la investigación por el homicidio de José Yáñez, ocurrido en San Juan. Entre los sospechosos se encuentra un pastor evangélico, un familiar y un conocido de la víctima.
Si bien en un principio se había informado que dos personas fueron detenidas en el marco de la investigación por el crimen de José Yáñez, lo cierto es que son tres los sospechosos. Entre ellos se encuentra un conocido, un familiar y un pastor evangélico.
Quienes fueron privados de su libertad en las últimas horas fueron el pastor Víctor Alomo, Lucas Pereyra, quien es cuñado de Alomo, y Jorge Buenanueva. Esta tercera persona sería alguien del círculo más cercano del fallecido, según lo informado por Diario de Cuyo.
El primero de los mencionados es muy conocido en el barrio por generar encuentros religiosos en su casa, situada frente al hogar de Yáñez. Allí también se encargaba de cuidar niños con los que realizaba diferentes juegos. Incluso se sabe que en el momento en que fue detenido, él estaba hospedando a un pastor de la provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, se conoció que Pereyra cuenta con antecedentes penales por hechos caratulados como Lesiones, Amenazas Agravadas y Portación Ilegítima de arma de fuego, entre otros. El tercer implicado, de apellido Buenanueva, era una persona de confianza de Yáñez. Los tres, mayores de 40 años de edad, fueron detenidos en diferentes allanamientos realizados en las últimas horas.
Ahora las autoridades investigarán si estas personas realmente están involucradas en el homicidio, en qué grado habrían participado o si son inocentes. El hecho ocurrió el 21 de abril cerca de las 12:40 en una casa ubicada sobre Calle 12, a unos 50 metros de Alfonso XIII. Allí, un amigo de la víctima, Armando Valerio Dufay, ingresó al domicilio y encontró a José Yáñez tendido en el piso de la cocina, sin signos vitales.
De acuerdo con los primeros datos, el cuerpo presentaba signos de descomposición, lo que indicaría que el fallecimiento no era reciente. Además, los investigadores observaron sangre en la zona de la cabeza, por lo que se presume que el hombre habría sufrido un golpe. Ante la situación, se dio aviso al servicio de emergencias 107, aunque finalmente no se hizo presente debido a que se trataba de un deceso de larga data.
El caso quedó bajo la órbita de la UFI de Delitos Especiales, con intervención del ayudante fiscal Carlos Ortiz y del fiscal Bruno Santiago.
