El Barcelona se despertó en un gran domingo de Messi, pero parece demasiado tardeDeportes 

El Barcelona se despertó en un gran domingo de Messi, pero parece demasiado tarde

La pelota circula de acá para allá en el estadio de la Cerámica. Hay triangulaciones, paredes y está Messi, claro. Su rostro, esta vez, no refleja el fastidio de la última semana. No hay desplantes para el entrenador ni su ayudante cuando el juego se detiene para la hidratación. Tampoco, gestos destituyentes. Es la versión más lúcida del Barcelona post cuarentena en consonancia con un reflejo del mejor Leo. Entonces, fluye el fútbol. Y el reencuentro con Luis Suárez, el cañonero uruguayo que hace gala de su contundencia. Y la sintonía fina con Antoine Griezmann​, el francés campeón del mundo que no termina de hacer pie en el vestuario blaugrana. Y la esperanza de una arremetida en esta Liga que pelean los gigantes de siempre. Real Madrid cabalga al ritmo del éxito, encabezado por su capitán Sergio Ramos y en medio de las polémicas que arrastra el VAR. ¿Habrá espacio para la reacción del coloso catalán, hoy ubicado a cuatro puntos de su blanco rival?

No parece sencillo, por más Messi que el Barcelona tenga esperanzas. A Real Madrid le alcanzará con sumar 8 puntos de los 12 en juego para poder coronar. Por más que su competidor gane todos los partidos de aquí hasta el final del torneo, ante igualdad de puntos pesará el resultado entre ellos (0 a 0 en el Camp Nou y 2 a 0, triunfo local en la Casa Blanca). Los merengues tendrán enfrente al Alavés, que acaba de despedir a su entrenador Asier Garitano y está 15°; al Granada, que está clavado en el medio de la tabla; al Villarreal, que dio pena contra Leo y compañía; y al Leganés, que está en zona de descenso.

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El Barça jugará el clásico con Español, que puede caer a la Segunda División, y luego se medirá con Valladolid, Osasuna y Alavés, adversarios menores, todos del 11° puesto hacia abajo. Pero el problema que asoma no son sus rivales sino Real Madrid, que no afloja, como quedó demostrado en el atardecer de Bilbao.

La mejor noticia para Barcelona es el rendimiento que dejó ver ante Villarreal, que llegó al quinto puesto de La Liga y pelea por un lugar en la Champions, pero se mostró frágil en la marca, como un peso liviano que no da la talla en el ring del campeón. Bajo presión por una semana convulsionada por los rumores de salida de Messi y por el triunfo más temprano del Madrid, el equipo de Quique Setién​ exhibió un gran repertorio de variantes ofensivas.

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Con la tenencia (71% en el primer tiempo) como principal argumento, tuvo paciencia y precisión para generar líneas de pases entre el racimo amarillo. Con Sergi Roberto como volante interior y Jordi Alba sorprendiendo por afuera. Así llegó el primer gol, de arranque: un centro atrás que Griezmann conectó de taco pero terminó siendo un gol en contra de Pau Torres.

Villarreal igualó en un contraataque que nació de una posición adelantada de Paco Alcácer que el VAR omitió. Una jugada que terminó en el gol de Gerard Moreno y mostró la debilidad del fondo blaugrana.

Sin embargo, se repuso rápido Barcelona. Y frotó la lámpara Messi con una genialidad. Recibió de espaldas, enganchó entre tres rivales y asistió a Suárez. Y el uruguayo mostró su gran capacidad de definición. Ya estaba Carlos Bacca en la cancha, reemplazante del lesionado Alcácer. El colombiano sacudió a Ter Stegen, pero el alemán respondió con su solvencia habitual. Fue otra réplica, la única vía que tenía Villarreal para lastimar. Un equipo que mostró serias dificultades para ahogar a su rival. Dejó jugar al Barça. Sin pressing, anticipo ni quite, esperó en bloque y sufrió horrores el despliegue de su ilustre rival. A excepción de Asenjo, el arquero, que dio la cara, más allá de los cuatro cachetazos que recibió. Ocho pelotas tapó.

No pudo con el golazo de Griezmann, quien pinchó la pelota por encima de su cuerpo tras un pinball con taco incluido de Messi. Tampoco con Ansu Fati, quien cerró la cuenta en el final cuando el VAR ya había anulado un gol de Leo por un milimétrico offside de Arturo Vidal. Justo la tecnología, que llegó al fútbol con el discurso de la transparencia, es tan cuestionada. Hasta Gerard Piqué hizo un gesto que no pasó inadvertido para las cámaras.

Fue un gran partido de Messi. Sólo le faltó el grito sagrado. Pero ni el tiro libre del final le salió. Un zurdazo que explotó en el travesaño. Así y todo, el objetivo grupal se cumplió porque Barcelona sigue en pie en La Liga, muy a pesar de la bronca de Josep Bartomeu con los arbitrajes. “Esta es la mejor liga del mundo y el VAR no está dando la altura, parece que siempre se favorece al mismo”, disparó el presidente del club catalán.

La referencia tenía que ver con el penal de Dani García a Marcelo, advertido por el VAR, que derivó en el gol de Sergio Ramos. Sin embargo, desde la cabina no vieron un pisotón del capitán del Real Madrid sobre el otro García del Athletic, Raúl.

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El mano a mano de siempre está caliente en España. Pero el Real Madrid tiene todo a favor para sonreír, más allá de la buena noticia que dio el Barcelona este domingo.

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