Luca Vildoza, el de “los goles lindos”, llegó donde quería: historia de un chico sensible que ahora domina el básquetbolDeportes 

Luca Vildoza, el de “los goles lindos”, llegó donde quería: historia de un chico sensible que ahora domina el básquetbol


Luca Vildoza, el base argentino, se quedó con el título MVP de la final y definió el partido para el título a Baskonia Crédito: @acb

El proceso fue perfecto. Sin apurarse, conteniendo talento. Cuando sobraba vigor y desparpajo tuvo que esperar. Baskonia se lo aseguró allá por 2016, pero lo dejó terminar de madurar en Quilmes de Mar del Plata, en la Liga Nacional. Y hoy vaya si lo disfruta… Su desembarco a la liga ACB fue un par de meses más tarde y también allí fue paso por paso. El chico de Mar del Plata, el que antes de cada partido escucha al Indio Solari y tiene como canción favorita “Había una vez”, ya dejó atrás todo eso del pibe con atributos y promesa para ser el líder de un equipo fuerte dentro de la liga ACB. Dio el paso al frente en el momento exacto. Y el golpe fue definitivo y contundente, pelota y gol para ganar una final, ante Barcelona, en una definición histórica. Goleador de la final y el galardón de MVP.

Luca Vildoza

se paró encima del mundo del básquetbol FIBA

.

Es necesario poner en dimensión lo del base argentino.

Baskonia esperó 10 años para volver a celebrar un título de Liga

y allá por 2010, fue Walter Herrmann el hombre clave de aquella conquista. Ahora en 2020, el factor fue Vildoza, no sólo por ese doble sobre el final que le dio el título a Baskonia, sino porque su juego fue de un altísimo nivel y con números que lo elevaron al escalón de

jugador más valioso de una final

de ACB (17 puntos, 2 asistencias y 4 rebotes), un premio que sólo había podido conseguir Facundo Campazzo, en Real Madrid, en el desenlace de 2019.

Suena La Vela Puerca a todo volumen en el universo de Luca Vildoza.

“Un frasco” también está en su playlist en los momentos previos de un gran juego. Ahora con el premio de MVP y la Copa de la Liga ACB, se relaja y le da rienda suelta a Los Piojos con ‘Amor de perros’ y ‘Canción de Cuna’, dos piezas que heredó de viajes que hizo con Marcelo y Graciela, sus padres. Se le escapa una sonrisa, porque lo soñó en más de una oportunidad estar parado ahí, en el centro de la cancha y con la confianza de todo un equipo. No es un detalle menor, porque ganarse ese lugar es más importante que cualquier trozo de metal.

Y Baskonia confía en su conductor, en el muchacho de 24 años, que llegó desde Mar del Plata.

Ni el guionista más experimentado podría haber escrito esta historia para Vildoza. Porque es campeón de la Liga, pero en enero no tenía certezas de cómo iba a volver a la cancha. Es que fue operado del hombro derecho y era toda una incógnita cómo podía responder. En Valencia, en la etapa final de la liga ACB, dejó en claro por qué hace unos meses el propio Andrés Nocioni dijo que uno de los jugadores que ve más cerca de la NBA era Luca, el chico de los auriculares, las gorras de Michael Jordan y que muchas veces anda caminando solo. “Ahí me doy cuenta de lo raro y especial que soy. Me voy solo con el teléfono y para mí es lo más normal, pero me siento cómodo haciendo eso”, le dijo a

LA NACION

,

en una entrevista en China, durante la Copa del Mundo de 2019

.

Baskonia sabe bien de qué se trata disfrutar de argentinos:

cada vez que celebró un título, había uno dejando su marca: desde 1995, con Marcelo Nicola y la conquista de la Copa del Rey, el equipo vasco sumó a su vitrina 14 trofeos (5 Copa del Rey, 1 Recopa Europea, 4 Supercopa Española y 4 Liga ACB) gracias apellidos como los de Juan Espil, Fabricio Oberto, Luis Scola, Andrés Nocioni, Hugo Sconochini, Gabriel Fernández, Pablo Prigioni y, lógicamente, Luca Vildoza.

Es emocional, aún cuando suele escaparle a los flashes.

Intenta ocultar sus lágrimas, pero se desarma cuando enfrenta las cámaras. Es genuino, porque en su esfuerzo por no llorar suelta algunos insultos al aire por no poder sostener todo ese mundo de sentimientos que lo arrasan. “Nadie confiaba mucho en nosotros cuando en diciembre cambiamos de técnico. Si bien hicimos sufrir a mucha gente. Somos campeones, la puta madre”. Se ríe, lo disfruta, no le importa el qué dirán: “Ni en mis sueños pensaba que iba a llegar esto, pero te juro que la vida es buena, la vida es buena. Estoy tan contento. Les quiero agradecer a los chicos, porque en toda esta etapa final estuvimos confiando en que íbamos a llegar y lo íbamos a ganar. Fue tremendo lo que hicimos, la mentalidad que impusimos en los últimos partidos fue increíble. Somos 20 jugadores acá, pero tenemos una ciudad detrás nuestro que siempre nos apoya”, le dijo a la TV oficial de la competencia.

Tuvo que hacerse un lugar en Baskonia entre el talento del uruguayo Jayson Granger y el brasileño Marcelinho Huerta. Tuvo paciencia y contó con el apoyo de uno de sus compañeros, otro argentino: Patricio Garino (no estuvo en la etapa final porque se recupera de una lesión en la rodilla derecha). Sabe bien lo que es esperar su momento y en una charla con el sitio de la Confederación Argentina de Básquetbol contaba cuando desembarcó en la liga de España:

“Solo soy el pibe que metió un par de goles lindos.

Ahora quiero sobresalir y ser un tipo que pueda jugar en ACB, dejar de ser el pibe de Quilmes y convertirme en uno de los dominadores de la Liga”.

Le corre básquetbol por las venas.

Su abuela Angélica le puso la primera pelota en las manos,

su abuelo como presidente del Club Kimberley lo dejó correr por esas cancha y su papá, Palito Vildoza, campeón con Peñarol de Mar del Plata en 1994, siempre tuvo la palabra justa. Luca aprendió que ya no podía ser el “dueño de la pelota”, que no era suficiente con mostrar el mejor “chiche” dentro de la cancha y se transformó en un conductor dominante.

“Desde muy chico le dije a mi viejo que quería jugar en la Euroliga. No le dije NBA, sino Euroliga. El tiempo dirá si estoy al nivel de la historia del Baskonia.”, decía Vildoza hace un par de años. Tranquilo Luca, el objetivo está más que cumplido.

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