En Uruguay esperan una nueva ola de argentinos con interés en invertir en ese país


La playa de Pocitos en Montevideo Fuente: AFP

Inmuebles y campos son los principales rubros de consulta que reciben agentes uruguayos; crecen los depósitos en dólares; creen que se concretarán cuando se pueda viajar

MONTEVIDEO.- Una nueva ola de inversiones argentinas en

Uruguay


aparece en el horizonte de la economía del Plata: no se han concretado aún en forma masiva, pero sí se manejan en conversaciones con distintos operadores mientras

la pandemia del coronavirus

impide viajar de una orilla a otra.

Incluso uno de los principales agentes inmobiliarios de campos del país, Sebastián da Silva, se anima a pronosticar “una estampida” de argentinos para cuando se levanten las barreras fronterizas impuestas

para prevenir el contagio de Covid-19.

Lo que asomó en agosto del año pasado y tuvo otro impulso sobre fines de 2019 y comienzos de este año se acentuó ahora, coinciden agentes de la construcción e inmobiliarias, operadores rurales, asesores y empresarios de fondos de inversión.

“La semana pasada, en la venta de un campo de Flores, nos apareció un comprador argentino que ni había visto el campo. ¡No recuerdo algo así, que quiera comprar a través de un apoderado, sin ver el campo!”, dijo a

LA NACION

Da Silva. Era un campo ubicado a 160 kilómetros de Montevideo que se vendió por licitación, y el inversor era de la ciudad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe.

El CEO de la constructora Stiler, Marcos Taranto, dijo a

LA NACION

que “hay un enorme apetito por Uruguay y en particular por inmuebles de calidad en Montevideo”, destacó como novedad. “Nos enfocamos en la Argentina porque nos empezaron a llegar consultas permanentes para comprar y para radicarse”. Agregó que ya han concretado muchos negocios y que ahora no son clientes que buscan Punta el Este, sino la capital uruguaya, “con el concepto de segunda vivienda permanente”.

Los sondeos entre empresarios, que se han dado a través de la historia comercial de ambos países, ahora tienen otro componente: hay mayor interés de argentinos por conseguir residencia en Uruguay para mudarse.

El director del fondo de inversiones InCapital, Martín Guerra, señaló que “el nuevo gobierno está reafirmando la fortaleza institucional del Uruguay y planteando iniciativas en diversos planos que podrían ser muy atractivas para argentinos”. Y afirmó: “De hecho, recibo consultas de amigos diariamente que lamentablemente están muy pesimistas con su futuro en la Argentina y evalúan a Uruguay como una alternativa”.

El asesor de inversiones Bruno Gili dijo que en la consultora CPA Ferrere comprueban un interés concreto y creciente por hacer negocios cruzando el río: “Estamos recibiendo consultas de ciudadanos argentinos para evaluar oportunidades de adquirir activos inmobiliarios y potenciales inversiones en el sector real de la economía, pero esto está en un etapa exploratoria”, apuntó. Opinó que “Uruguay, por su contexto económico y sanitario, presenta algunas interesantes oportunidades de invertir y residir”, y más “en un contexto de mucha inestabilidad económica, sanitaria y política en los vecinos”.

Impulso oficial

El presidente Luis Lacalle Pou,


que asumió en marzo, confía en generar condiciones atractivas para inversores extranjeros, justamente con la intención de que no solo coloquen dinero en Uruguay, sino que se trasladen con sus familias para vivir.

¿Lo de la “estampida” lo dice en sentido figurado o con fundamento?, preguntó

LA NACION

a Da Silva. La respuesta fue contundente: “Se les agotó la esperanza, pasaron de frustración y ahora están realmente en pánico: tienen un horizonte de cuatro años de un gobierno que no les es amigable, y si la Argentina entra en cesación de pagos, el escenario va a ser muy difícil. Y ahí prevemos una llegada en estampida al Uruguay de familias de altísimo poder adquisitivo. Vienen a vivir, y por las condiciones que Uruguay les pide para solicitar la residencia fiscal, la forma más directa es con inversiones inmobiliarias aquí”.

El gerente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción, Aníbal Durán, dijo a

LA NACION

que reciben “multiplicidad de llamados de inversores grandes, para construir un edificio, o de pequeños, que quieren comprar unidades, para alquilar o para vivir”. Aseguró que hay interés concreto en llamadas desde Buenos Aires y otras ciudades argentinas: “El río está sonando”, grafica.

Esta situación se da en momentos en que Lacalle Pou logra alto apoyo de la opinión pública a su gestión (62%) y respaldo empresarial. La encuesta semestral de la consultora Exante sobre expectativas empresariales arrojó “una mejora en la evaluación del actual clima de negocios pese a la coyuntura de crisis sanitaria”.

Los que consideran que el clima de negocios es “bueno” o “muy bueno” eran el 15% en la primavera de 2019 y saltó a 32% en mayo de este año.

Los depósitos bancarios de argentinos, el otro termómetro que suele medir el temor por la situación en su país, volvieron a aumentar desde agosto de 2019, tras el resultado de las PASO, pero sin ser un monto relevante como lo era en otras épocas. Desde entonces, el aumento de depósitos de no residentes (mayoritariamente argentinos) fue de US$466 millones y llegaron a US$3233 millones. Son el 14% del total del sistema bancario, mientras que en 2002 -antes de la crisis financiera de ese año- eran el 46%.

Así, los agentes de inversión aguardan el tiempo de fronteras abiertas para que el interés de argentinos se concrete en negocios reales.

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