Mirgor, fabricante de electrónica y autopartes, acordó con el gremio SMATA un sistema de banco de horas para compensar jornadas en épocas de baja actividad. Los empleados cobran lo mismo, pero guardan tiempo de trabajo para cuando la producción repunte.
La empresa Mirgor, fabricante de electrónica y autopartes, se convirtió en una de las primeras en sellar un acuerdo de «banco de horas» con el sindicato SMATA.
La medida busca amortiguar el impacto de la fuerte caída en el sector, que arrastra una pérdida de unos 8.000 puestos de trabajo en los últimos meses, y evitar así nuevos despidos a la espera de una recuperación del mercado.
El convenio debuta en julio en las plantas bonaerenses Ontec Fortinox, ubicadas en Garín y Baradero. Ofrecen corte y planchado de bobinas, flejado, rebobinado, colocación de film protector, pulido y esmerilado chapa por chapa y pulido y esmerilado de bobinas, con maquinarias de última generación.
La lógica del sistema se adapta al ritmo de producción actual, estableciendo una bolsa de 200 horas por un plazo de 12 meses. Cuando la fábrica no tiene insumos o cae la demanda, los operarios trabajan menos tiempo pero cobran su sueldo completo.
Esas horas no trabajadas se van acumulando como un saldo a favor de la empresa. La devolución de ese tiempo se activa únicamente cuando el trabajo repunta y de lunes a viernes. Para que el esquema resulte atractivo al personal, se acordó un incentivo: cada hora devuelta rinde el equivalente a una hora y media.
De esta manera, si un empleado trabaja una hora extra para devolver lo que debía, su deuda con el banco se reduce en una hora y media. Si al cabo del año el nivel de actividad no subió y las horas no se usaron, el convenio puede prorrogarse o directamente anularse según lo que negocien las partes.
Desde el sector aclararon que esta modalidad no elimina el pago de las horas extras tradicionales. Si la compañía requiere que el personal asista los fines de semana, esos días no se pueden descontar del banco y se deben abonar de forma completa como extra.
Este modelo, que ya implementaron grandes terminales como Toyota, Ford, Mercedes Benz y Volkswagen, funciona como una herramienta clave para regular los tiempos de trabajo sin afectar el bolsillo de los trabajadores.
