El obispo auxiliar Gustavo Larrazábal ofició el Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral de San Juan, con la presencia del gobernador Marcelo Orrego y otras autoridades. Su homilía se centró en la paz social, el diálogo y los valores comunes.
En el marco del Tedeum por el 25 de Mayo celebrado este lunes en San Juan, el obispo auxiliar Gustavo Larrazábal brindó un mensaje centrado en la construcción de la paz social, el diálogo y la necesidad de fortalecer valores comunes para el desarrollo del país.
La ceremonia religiosa se realizó en la Catedral de San Juan y contó con la presencia de una comitiva de funcionarios provinciales encabezada por el gobernador Marcelo Orrego, además de autoridades legislativas, municipales y representantes de distintas instituciones.
Durante su homilía, Larrazábal tomó como eje la parábola del trigo y la cizaña del Evangelio según San Mateo para reflexionar sobre la convivencia social, la construcción colectiva y el desafío de mantener la esperanza en tiempos complejos.
El obispo recordó que los protagonistas de la Revolución de Mayo entendieron que la libertad “no se conseguía sin el pueblo” y destacó la importancia de mantener vivo ese espíritu a través del diálogo y la búsqueda del bien común.
En ese sentido, sostuvo que “no puede haber diálogo con violencia o discursos de odio” y afirmó que la paz social debe construirse desde la justicia cotidiana, el encuentro y la fraternidad. También citó al papa Francisco, quien sostenía que “solo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales”.
A lo largo de su mensaje, Larrazábal hizo referencia a cuatro principios tomados de la Doctrina Social de la Iglesia y de enseñanzas del papa Francisco: priorizar los procesos por sobre la inmediatez, buscar la unidad por encima del conflicto, dar mayor importancia a las realidades concretas que a los discursos y comprender que el bien común está por encima de los intereses individuales.
“El tiempo es mayor que el espacio”, expresó el obispo al remarcar la necesidad de trabajar con paciencia y sostener procesos de construcción social duraderos. También llamó a “saber escuchar” y construir consensos en medio de las diferencias.
Además, destacó que “la unidad prevalece sobre el conflicto” y advirtió sobre los riesgos de los extremismos y las divisiones permanentes. “Es posible construir comunión en medio del desacuerdo”, afirmó.
En otro tramo de la homilía, Larrazábal remarcó que “las realidades son más importantes que las ideas” y planteó que la política y las instituciones deben enfocarse en respuestas concretas para la sociedad.
Finalmente, convocó a construir una “Patria Grande” basada en la paz, la justicia y la fraternidad, y pidió a Dios y a la Virgen de Luján “forjar la patria que soñaron nuestros próceres y la que merecen las futuras generaciones”.
