La Fundación Vicuña lanzó una nueva edición del programa AWE, una iniciativa internacional impulsada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que capacita a mujeres emprendedoras de la provincia.
La Fundación Vicuña lanzó una nueva edición del programa AWE (Academy for Women Entrepreneurs), una iniciativa internacional que apunta a capacitar, acompañar y potenciar a mujeres emprendedoras sanjuaninas que ya cuentan con negocios en funcionamiento.
El programa, impulsado por el Departamento de Estado de Estados Unidos a través de sus embajadas, ya tiene presencia en más de 70 países y desde hace algunos años comenzó a desarrollarse también en San Juan mediante una alianza con la Fundación Vicuña.
“AWE significa Academia de Mujeres Emprendedoras y es un programa implementado por el Departamento de Estado de Estados Unidos”, explicó Marcos De La Iglesia, gerente de la fundación.
Según detalló, el proyecto ya tuvo experiencias previas en distintos departamentos de la provincia. “En 2023 la hicimos con 30 iglesianas, después con 30 jachalleras y ahora será con 30 mujeres empresarias de San Juan, principalmente de departamentos grandes aunque también de Iglesia y Jáchal”, indicó.
La propuesta está dirigida a mujeres que ya tengan emprendimientos activos, ventas y clientes, con el objetivo de ayudarlas a profesionalizar sus negocios. “Queríamos seleccionar un grupo de mujeres que ya tuvieran un negocio funcionando”, señaló De La Iglesia.
El programa no solo se enfoca en herramientas comerciales o administrativas, sino también en el crecimiento personal y el liderazgo femenino. “Las herramientas que tiene el programa apuntan a que las prácticas que vienen realizando se profesionalicen aún más, pero también hay un aspecto de desarrollo personal muy importante”, sostuvo.
Una de las participantes fue Daniela Arena, asesora de imagen sanjuanina, quien contó que inicialmente nunca imaginó vincularse con espacios relacionados al mundo minero o empresarial. “Para mí fue un desafío bastante importante porque es otro ámbito. Realmente no se asocia a una asesora de imagen con la minería”, relató.
Sin embargo, decidió anotarse buscando nuevas herramientas para hacer crecer su emprendimiento. “Necesitaba más herramientas para mi negocio”, explicó.
La experiencia, contó, le permitió compartir proyectos con mujeres de profesiones completamente distintas y generar redes de contacto. “La posibilidad de compartir y hacer networking con mujeres de otras áreas fue muy enriquecedora”, afirmó.
Dentro de los grupos había bioingenieras, ingenieras civiles, arquitectas y emprendedoras de distintos rubros. “Con algunas era más fácil establecer un proyecto y con otras parecía impensado, pero terminábamos trabajando juntas”, recordó.
Uno de los puntos destacados del programa, según las participantes, fue el trabajo colaborativo. “No solamente fortalecías tu propio emprendimiento, sino que coordinabas con otras personas un proyecto en común”, expresó Arena.
Además, destacó que la mayoría de las mujeres que participaron eran madres y debían combinar la capacitación con las responsabilidades familiares y laborales. “Todas eran mujeres y la mayoría mamás, con toda la responsabilidad que eso requiere”, señaló.
El programa tuvo una duración aproximada de un mes y medio.
Para Daniela, el crecimiento de estos espacios también refleja un cambio cultural sobre el rol de la mujer en distintos ámbitos. “Hoy la mujer ocupa otros lugares, roles que ni siquiera eran pensados para la mujer”, afirmó. Y concluyó: “Hoy hay mujeres liderando equipos de trabajo, empresas, y eso demuestra que la mujer tiene un lugar”.
