El Instituto Roffo, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, enfrenta una grave situación financiera. Según denuncias, los fondos actuales apenas permitirían sostener la atención por poco más de un mes, lo que ha provocado la partida de profesionales y la derivación de pacientes sin obra social.
La Universidad de Buenos Aires (UBA) atraviesa un momento crítico en sus hospitales, en particular en el Instituto Roffo, especializado en oncología. Según denunció el jefe del Servicio de Cuidados Paliativos, Álvaro Sauri, el presupuesto disponible solo alcanzaría para cubrir las necesidades durante los próximos 45 días.
Sauri explicó que los fondos no se están enviando de manera regular desde 2023, y que el dinero llega “de a puchitos”, lo que dificulta mantener la estructura básica del hospital. Esta situación ha generado una crisis de recursos humanos: alrededor de 20 profesionales han renunciado debido a la caída del salario, que estiman en un 55% desde el inicio de la actual gestión gubernamental.
El Instituto Roffo, que funciona como hospital escuela en oncología, también ha visto afectada su capacidad de investigación y formación. Además, por estatuto debe atender a un 30% de pacientes sin obra social, pero la falta de insumos ha obligado a derivarlos a sus municipios de origen con una nota.
A esto se suman la ruptura de convenios con obras sociales y el incumplimiento de pagos por parte de organismos como PAMI e IOMA. Sauri calificó la situación como un “genocidio por goteo”, señalando que los pacientes más vulnerables llegan pidiendo auxilio pero ya no encuentran respuesta. El profesional instó a las autoridades nacionales a garantizar el derecho a la salud y a sostener la estructura sanitaria del país.
