La fiscal Valentina Bucciarelli explicó que en muchos casos de delitos contra la integridad sexual no existen lesiones físicas, lo que obliga a basar la acusación en el relato de la víctima y en pericias psicológicas.
La fiscal Valentina Bucciarelli puso el foco en una de las mayores dificultades que enfrentan las investigaciones por delitos contra la integridad sexual: demostrar judicialmente un abuso cuando no existen lesiones físicas o huellas materiales que permitan acreditarlo de forma directa.
La funcionaria explicó que, en muchos casos, especialmente cuando se trata de introducción digital, la ciencia médica establece que ese tipo de ataques no necesariamente deja rastros físicos en el cuerpo de la víctima. Esta situación suele generar complejidades al momento de sostener la acusación en sede judicial.
Bucciarelli advirtió que esta realidad médica muchas veces choca con la valoración judicial de la prueba. En algunos procesos, la ausencia de lesiones deriva en cambios de calificación legal o incluso en absoluciones, pese a que desde la evidencia científica se reconoce que la inexistencia de marcas no excluye la posibilidad de abuso.
En ese contexto, remarcó que en este tipo de causas la prueba central pasa por otro carril: el relato de la víctima. Según sostuvo, así lo viene estableciendo de manera sostenida la jurisprudencia y la doctrina en materia de delitos sexuales, particularmente cuando las víctimas son niños, niñas y adolescentes.
La fiscal explicó que estos hechos suelen cometerse en ámbitos de absoluta clandestinidad, donde el agresor procura evitar testigos y cualquier elemento que pueda facilitar la reconstrucción de lo sucedido, lo que convierte al testimonio en una pieza clave de la investigación.
Sin embargo, aclaró que ese relato no se analiza de manera aislada. Indicó que la declaración de la víctima es abordada con respaldo de otras disciplinas, especialmente la psicología, a través de herramientas y parámetros técnicos validados tanto a nivel nacional como internacional. A través de esos abordajes periciales, explicó, se evalúa la coherencia del relato y la existencia de indicadores compatibles con experiencias traumáticas o de abuso, elementos que terminan consolidándose como parte fundamental de la prueba.
Bucciarelli también se refirió a la etapa recursiva de los procesos judiciales y señaló que, como ocurre habitualmente, tanto la Fiscalía como las defensas analizan los fundamentos de las sentencias antes de definir posibles impugnaciones, una vez que se conozcan formalmente los argumentos del tribunal.
