El exjuez interino y exfuncionario judicial, condenado por abuso de autoridad, integra la defensa del empresario Julio Calívar.
La escena parece sacada de un guion de suspenso legal, pero es la realidad de los tribunales sanjuaninos. Juan Pablo Ortega, el hombre que en agosto de 2022 pasó de las oficinas de Tribunales a una celda de detención, ha vuelto al ruedo judicial. Lo hace ahora desde el otro lado del escritorio, encabezando la defensa de Julio Calívar en un equipo de abogados que completa junto a Fernando y María José Echegaray.
Su nombre es conocido en el ambiente. Ortega entró como escribiente y, traccionado por su capacidad y contactos, escaló hasta ser juez interino, relator de la Corte y director de la Escuela Judicial. Sin embargo, su carrera se vio trunca cuando la UFI Delitos Especiales puso la lupa sobre él por el presunto «armado» de expedientes en la Unidad Conclusiva de Causas.
En noviembre de 2022, el juez Andrés Abelín Cottonaro refrendó un acuerdo que le permitió a Ortega evitar una condena mayor. Tras ser denunciado inicialmente por asociación ilícita y tráfico de influencias, el exasesor del Colegio de Jueces logró un juicio abreviado. Al aceptar su responsabilidad únicamente por abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, acordó una pena de 1 año de prisión en suspenso y el doble de tiempo de inhabilitación para cargos públicos.
Con ese acuerdo, no solo zafó de las imputaciones más graves, sino que despejó el camino para sus presuntas cómplices: su esposa, María Belén Rodríguez, y otras dos empleadas judiciales, quienes terminaron sobreseídas un año después. En la denuncia que originó el escándalo se lo acusaba de interferir ilegítimamente en procesos judiciales, llegando al extremo de perjudicar a un hombre en una causa de abuso sexual para obtener beneficios.
A esto se sumó su participación en el polémico «Caso Parisí», donde fue investigado por encubrimiento al intentar, presuntamente, convencer a la víctima de cambiar su versión. En aquella ocasión, la justicia lo benefició con el sobreseimiento bajo el argumento de su «amistad íntima» con el imputado.
Hoy, tras cumplir con su condena y cerrar sus procesos judiciales, Ortega retoma su actividad profesional. Su participación en el caso del empresario Julio Calívar, quien está siendo investigado por una denuncia de abuso, marca su regreso al ejercicio de la abogacía.
