Un juzgado de Rafaela decretó la quiebra de la histórica empresa tras el fracaso de su concurso preventivo, marcando un punto crítico en su situación financiera y operativa.
La cooperativa láctea SanCor atraviesa un momento crítico. Este miércoles, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, a cargo del juez Marcelo Gelcich, decretó la quiebra de la empresa tras el fracaso del concurso preventivo. La resolución judicial determinó que la firma no logró presentar una propuesta viable a sus acreedores ni sostener su operatoria diaria, configurando una quiebra indirecta.
El fallo, de 49 páginas, expone que SanCor atraviesa una insolvencia estructural con deudas millonarias en pesos y dólares. Al 31 de enero de 2026, el pasivo acumulado tras el concurso ya era inmanejable. A esto se suma que la empresa generaba cerca de $3.000 millones mensuales de nuevo déficit, ya que sus ingresos no alcanzaban para cubrir los costos operativos básicos.
El deterioro financiero impactó de lleno en la producción. Las plantas industriales operaban con niveles mínimos, y en algunos casos casi paralizadas. La situación más crítica se registró en Sunchales, donde la principal planta funcionaba a menos del 10% de su capacidad. Además, la cooperativa perdió su red de productores propios, pasando a depender de terceros para procesar leche, lo que redujo aún más su volumen de actividad.
Pese al escenario crítico, el juez Gelcich destacó un aspecto clave: el valor residual de SanCor radica en su marca y en sus trabajadores. En el fallo, remarcó el compromiso de los 914 empleados que sostuvieron la producción incluso sin cobrar sus salarios completos. Según el magistrado, el capital humano y el conocimiento técnico son activos estratégicos que deberán ser considerados por eventuales inversores.
Para evitar una pérdida total del valor de la empresa, la Justicia dispuso una continuidad transitoria de las operaciones en las unidades aún activas, mientras se avanza en un proceso de liquidación. El objetivo será vender la compañía, ya sea en su conjunto o por partes, mediante licitación pública, incluyendo marcas, plantas y unidades de negocio. La medida busca recuperar parte de las deudas y atraer capitales privados que puedan reactivar lo que aún sea viable.
