La misión Artemis II concluyó con éxito tras el amerizaje de la cápsula Orión en el océano Pacífico, tras un viaje de más de 1,1 millones de kilómetros y un reingreso a la atmósfera a velocidades extremas.
La misión Artemis II concluyó con éxito luego de que la cápsula Orión amerizara en el océano Pacífico, frente a las costas de California, tras completar un extenso viaje espacial. El reingreso fue uno de los momentos más críticos de la misión.
La nave atravesó las capas atmosféricas a una velocidad cercana a los 40.000 km/h, lo que generó condiciones extremas durante su descenso. El escudo térmico de Orión resistió temperaturas de hasta 2.700 ºC, protegiendo a la tripulación en una fase clave del regreso.
Durante este proceso se produjo el denominado «apagón planificado», un período de aproximadamente seis minutos en el que se interrumpieron las comunicaciones con la nave debido a la fricción con la atmósfera. Este fenómeno comenzó cuando la cápsula alcanzó una altitud cercana a los 121.920 metros.
A pesar de la intensidad del reingreso, los astronautas lograron mantener el control de la situación. Una vez superada la fase crítica, confirmaron que se encontraban en buen estado dentro de la cápsula, mientras iniciaban el descenso asistido por paracaídas.
La cápsula descendió progresivamente hasta amerizar en el Pacífico, cumpliendo así el objetivo final de la misión. El viaje total superó los 1,1 millones de kilómetros, consolidándose como un paso clave dentro del programa de exploración lunar.
Según el cronograma previsto, el amerizaje se produjo el viernes 10 de abril de 2026 por la noche en América, cerrando una jornada histórica para la exploración espacial. El éxito del operativo marcó un nuevo avance en el programa Artemis, que busca llevar nuevamente humanos a la órbita lunar y sentar las bases para futuras misiones tripuladas a la superficie de la Luna.
