En una audiencia clave, se conocieron los resultados de las pruebas realizadas a los sospechosos por la muerte del niño en Rawson. Mientras tres dieron positivo, otros tres resultaron negativos.
La investigación por el crimen de Emir Barboza, el niño de 8 años fallecido durante un tiroteo en el barrio Valle Grande de Rawson, registró un avance significativo. Durante la audiencia del viernes, se informó que los estudios de restos de pólvora (dermotest) arrojaron resultado positivo para tres de los imputados: Dante Emanuel Carrizo, Hernán Ariel Carrizo y Gonzalo José David Santander. Esto indica la presencia de rastros compatibles con la manipulación o disparo de un arma de fuego.
Estos resultados fueron incorporados al expediente de la UFI Delitos Especiales, a cargo del fiscal Iván Grassi, y constituyen uno de los elementos relevantes reunidos hasta el momento para determinar quién efectuó el disparo mortal.
En contraste, el mismo estudio dio negativo para Alan Iván Bazán, Jonathan Javier Carrizo y Cristian Daniel Guajardo Carrizo, dato que fue utilizado por sus defensores como argumento principal para solicitar la excarcelación durante la investigación. Dos imputados, Gabriel Jesús Orostizaga y Uriel Rodríguez, no pudieron ser sometidos a la prueba al entregarse días o semanas después del hecho, lo que imposibilitó el estudio pericial.
Además, en la audiencia del 10 de abril se mencionó que se realizaron análisis de ADN en las armas secuestradas. Estas muestras serán cotejadas con los perfiles genéticos de los imputados para establecer quiénes tuvieron contacto directo con los revólveres y si alguna fue utilizada en el ataque.
Todos los abogados defensores pidieron la libertad de los acusados. En el caso de Orostizaga, su representante ofreció una caución de 1.500.000 de pesos, monto que la familia declaró estar dispuesta a abonar.
El crimen ocurrió en la madrugada del 14 de octubre de 2025. Según la investigación, una pelea entre menores escaló rápidamente e involucró a tres familias de la zona, derivando en un intercambio de disparos. Testimonios indican que desde una vivienda se efectuaron varios tiros hacia la calle y uno impactó en el pecho de Emir, quien jugaba cerca. El niño fue trasladado al hospital pero falleció de manera casi instantánea.
Tras el hecho, la Policía, junto a Criminalística, realizó cuatro allanamientos simultáneos en el barrio, donde se secuestraron vainas, cartuchos, proyectiles, dos armas de fuego, teléfonos celulares y prendas. La causa continúa con los análisis balísticos y genéticos de lo incautado.
