Con los vientos de Iglesia como escenario natural, la deportista Pilar Silva vive días de intensa preparación. Su objetivo está puesto en el Cuesta del Viento Big Air 2026, un evento que no solo es un torneo más, sino un hecho histórico para el deporte argentino al ser la primera prueba de esta vertiginosa disciplina que se realiza en el país.
Un escenario de lujo para un hito deportivo
El Dique Cuesta del Viento, en Rodeo, será desde el 31 de marzo y hasta el 5 de abril el centro de atención del kitesurf internacional. La elección de este lugar no es casualidad; sus condiciones de viento lo han consolidado como un punto de referencia para los amantes de los deportes de vela y, ahora, como anfitrión de un campeonato de nivel mundial.
«Estoy muy feliz de que la Cuesta se pueda ver un poco más a través de estos eventos», comentó Silva, destacando el impacto positivo que estas competencias tienen para la visibilidad de su provincia. Para la atleta, cada torneo es una oportunidad para crecer y para empujar los límites de su desempeño.
El camino de la perseverancia
El presente auspicioso de Silva es el resultado de una trayectoria marcada por la constancia. Durante años, compitió en numerosos eventos, muchos de ellos en el exterior, alcanzando posiciones de podio pero sin lograr la ansiada victoria máxima. «Siempre quedaba segunda o tercera. Nunca había quedado primera», recuerda sobre esa etapa.
Sin embargo, ese panorama ha cambiado. «Ahora estoy muy metida y muy feliz porque finalmente se están viendo los resultados en el agua», afirma con una sonrisa. Este giro en su carrera es el fruto, según sus palabras, del entrenamiento dedicado y de los viajes constantes en busca de mejora continua.
Representando con orgullo
Para Pilar, competir en casa tiene un sabor especial. Llevar el nombre de Iglesia, San Juan y Argentina es una motivación adicional. «Estos torneos te hacen visible y te impulsan a dar lo mejor», reflexiona. Su éxito no es solo personal; es visto como un motor para el crecimiento del kitesurf en la región, inspirando a nuevas generaciones y posicionando a San Juan en el mapa global de este deporte extremo.
Con la mirada puesta en la competencia, Silva afina los últimos detalles. Su confianza es alta y su meta es clara: aprovechar el viento característico de su tierra para consolidar su lugar en lo más alto y demostrar, una vez más, el potencial deportivo que anida en la provincia.
