Con el objetivo de celebrar y acompañar la gestación, la Pastoral de la Vida Naciente, dependiente de la Iglesia de San Juan, organizó una actividad pública de bendición para mujeres en estado de embarazo. La cita tuvo lugar en el corazón de la ciudad, donde se congregaron familias completas en torno a la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Un mensaje de esperanza en el espacio público
El sacerdote Román Pikelmy, responsable de la pastoral, fue el encargado de dirigir las oraciones y bendecir a las futuras madres. En declaraciones a la prensa, Pikelmy subrayó la intención del acto: «Queremos transmitir que cada vida que comienza es una buena noticia y una bendición, incluso en contextos sociales o económicos complejos». El religioso hizo hincapié en que el embarazo debe ser visto como un regalo y una oportunidad.
Acompañamiento integral más allá de lo espiritual
Pikelmy explicó que la actividad no se agota en el simbolismo religioso. La Pastoral de la Vida Naciente integra a movimientos como Grávida y La Merced, que brindan apoyo concreto a las familias que esperan un hijo. «Nuestra labor es cuidar, acompañar y sanar la vida en todas sus dimensiones», afirmó el párroco. Para quienes deseen contactar a estos grupos, la institución tiene presencia en redes sociales bajo los nombres «Pastoral de la Vida Naciente» y «Ayudemos a Nacer».
Emoción y expectativa en las familias
Durante toda la jornada, la emoción fue palpable, especialmente entre parejas que han esperado durante años la llegada de un bebé. Abuelos y padres acompañaron a las embarazadas, creando un clima de alegría y expectativa colectiva. La iniciativa culminó con una oración dedicada a todas las familias sanjuaninas que, según los organizadores, «apuestan por la vida».
La celebración del Día del Niño por Nacer, que se conmemora cada 25 de marzo, encontró así un espacio de expresión comunitaria en el centro de San Juan, fusionando la fe con un mensaje de apoyo social.
