La consagración que cambió reglas implícitas del rally más exigente y abrió debates sobre género, resistencia y competencia en el desierto.
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La primera mujer en ganar el rally Dakar
Jutta Kleinschmidt en Instagram
El Rally Dakar siempre fue sinónimo de límite físico, navegación compleja y desgaste mental. Durante décadas, ese combo pareció reservado casi exclusivamente a pilotos varones, en un ambiente donde la resistencia y la toma de decisiones rápidas marcaban la diferencia. Por eso, el aniversario que se recuerda no es solo deportivo: tiene una carga simbólica que excede la clasificación general.
Hace 25 años, una piloto alemana llamada Jutta Kleinschmidt rompió una barrera que muchos daban por natural. No fue una llegada épica cargada de gestos grandilocuentes, sino una victoria construida etapa tras etapa, con estrategia, regularidad y lectura del terreno. En un contexto donde los errores se pagan caro, su desempeño resultó tan sólido como incómodo para ciertos prejuicios.
El paso del tiempo permitió dimensionar mejor aquel logro. En la actualidad, cuando la presencia femenina en el automovilismo todavía enfrenta obstáculos, esa consagración aparece como un punto de referencia inevitable. No resolvió todas las desigualdades, pero dejó una marca clara: era posible ganar el Dakar sin excepciones ni atajos.
Jutta Kleinschmidt, la primera mujer en ganar un Rally Dakar
Jutta Kleinschmidt llegó al Dakar con un recorrido poco convencional. Ingeniera de formación, comenzó su vínculo con la competencia desde el motociclismo antes de dar el salto a los autos. Esa transición no fue inmediata ni sencilla, pero le permitió adquirir una comprensión técnica que luego resultó clave en la carrera.
A lo largo de los años noventa, acumuló experiencia en distintas ediciones, atravesando abandonos, problemas mecánicos y jornadas extenuantes. El Dakar de aquella época, disputado mayormente en África, exigía una lectura fina del desierto y una capacidad de adaptación constante. En ese terreno, Kleinschmidt mostró una regularidad poco frecuente.
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Su victoria no fue producto de un golpe de suerte. Llegó tras varias participaciones y un trabajo sostenido con equipos oficiales. En un entorno donde la fiabilidad del vehículo y la comunicación con el copiloto resultan determinantes, supo construir una campaña pareja, sin sobresaltos innecesarios y con decisiones conservadoras cuando hacía falta.
Cómo Jutta Kleinschmidt logró el podio en el Rally Dakar 2001, contra su ex esposo
El Dakar 2001 tuvo un condimento extra que sumó tensión al relato: uno de sus principales rivales era su ex esposo, también piloto experimentado. Lejos de convertirse en una novela personal, esa situación expuso hasta qué punto el nivel competitivo estaba marcado por lo deportivo y no por vínculos previos.
Kleinschmidt apostó por una estrategia clara. Evitó asumir riesgos desmedidos en etapas tempranas y cuidó el auto cuando otros forzaban el ritmo. Esa lectura resultó decisiva en un rally donde los abandonos eran moneda corriente y donde una mala elección podía costar horas.
Rally Dakar histórico: Jutta Kleinschmidt la primera mujer en ganarlo
Jutta Kleinschmidt en Instagram
El momento clave llegó en las etapas finales, cuando logró sostener la diferencia y administrar la presión. No hubo festejo anticipado ni gestos exagerados: el triunfo se confirmó al final, casi con alivio. Para muchos equipos, ese resultado obligó a revisar miradas instaladas sobre quiénes podían aspirar a lo más alto.
A 25 años de aquella hazaña, el Dakar cambió de geografía y de formato, pero conserva su dureza. La victoria de Kleinschmidt sigue siendo única y funciona como recordatorio de que el talento y la preparación no reconocen género.
