La entrada en vigencia del arancel 0 para la importación de teléfonos celulares, en continuidad con las rebajas porcentuales establecidas a mediados del año pasado, promete acelerar la adopción de nuevas tecnologías pero, en simultáneo, abre interrogantes respecto de qué ocurrirá con la producción local de ese tipo de dispositivos.
La medida en cuestión, que desde el Gobierno se expone como la vía para incrementar la competencia y abaratar los valores, enciende las alarmas respecto de la continuidad de los empleos y la producción de equipos que se lleva a cabo en Tierra del Fuego, donde se ensamblan anualmente entre 5,5 y 6 millones de celulares.
En esa provincia temen que el ingreso irrestricto de celulares importados complique la continuidad de numerosos empleos. La industria electrónica genera unos 10.000 puestos de trabajo y la categoría celulares representa el 40% de ese total, siendo la que más peso tiene en el total. Esto, en un contexto en el que en 2025 se aceleró el recorte de puestos de trabajo temporales en la isla.
Si bien el gobierno provincial ha mantenido un estricto silencio respecto del impacto de esta medida, actores del sector empresarial de Tierra del Fuego señalan que el fin de los aranceles a los celulares podría implicar la no renovación de 700 contratos del tipo PPD (Prestación Permanente Discontinua).
Se trata de acuerdos que contemplan contrataciones de cuatro meses con pago de obras sociales y otras cargas incluido. Definido a grandes rasgos como una «reserva de trabajadores», los PPD serían los primeros en desaparecer con la avanzada de los importados.
Al mismo tiempo, se presume que las compañías con operaciones en Río Grande y Ushuaia también bajarán fuerte el número de empleados formales, hoy estimado en cerca de 6.000 puestos de trabajo.
Claro que, del lado de enfrente, está el argumento del Gobierno, comerciantes, economistas y hasta de los propios consumidores, que advierten que la Argentina tiene todavía una gran brecha de precios con respecto a otros mercados, como Estados Unidos.
De hecho, un celular marca iPhone, incluso con la reciente baja de impuestos, puede costar un 50% más en la Argentina que en ese mercado.
El impacto en Tierra del Fuego
Cabe recordar que, a partir del 15 de enero, comenzó a regir en la Argentina la eliminación total de los aranceles para la importación de celulares.
Esta medida, que completa el cronograma de reducción impositiva iniciado por el Gobierno nacional en mayo, busca «fomentar la competencia y reducir los precios de la tecnología en el mercado local, beneficiando directamente a los consumidores».
«Bajan los impuestos, bajan los precios«, de esa manera el Ministerio de Economía tituló un comunicado que oficializaba la medida.
«Menos impuestos, más competencia y mejores precios para todos. Dios bendiga a la República Argentina», agregaba Manuel Adorni en sus redes.
La eliminación del arancel, que pasó del 16 al 8% en mayo de 2025 y finalmente al 0% este año, representa una reducción directa de costos que el mercado espera que se traduzca en una mayor oferta de modelos.
Los referentes del sector de la distribución y venta de celulares se muestran optimistas y proyectan que, de concretarse la estabilización de los precios y una mejora en las tasas de financiación, la demanda de tecnología en la Argentina —uno de los principales mercados de América Latina— mostrará signos de crecimiento durante 2026.
Sin embargo, entidades como AFARTE, la asociación que integra a los fabricantes de tecnología en Tierra del Fuego, mostraron cautela al momento de evaluar los efectos de la medida. En esa línea, advirtieron que el arancel 0 implica un nuevo desafío para las empresas.
La organización subrayó que busca mejorar la competitividad del sector con todos los actores involucrados, es decir, Gobiernos nacionales y provinciales, sindicatos y empresas, con el objetivo de reducir costos y ser más eficientes.
«En ese marco, por ejemplo, se optimizó el proceso productivo de fabricación de celulares, con el objetivo de actualizar la dinámica de fabricación y adaptarla a estándares internacionales», afirmó.
Para luego añadir que sus integrantes siguen esforzándose para lograr «avances en materia logística, como la habilitación para la utilización de bitrenes, lo que reduce los costos de transporte».
«Sin embargo, hay que tener en cuenta que hoy el principal desafío para la producción local es la competencia desleal que implican los teléfonos que ingresan por contrabando. Hoy uno de cada tres celulares que se activa en Argentina no se fabricó aquí ni se importó legalmente«, señaló AFARTE.
En efecto: con datos de Tesys analizados por esa cámara, el ingreso de teléfonos móviles en el primer cuatrimestre de 2025 -cuando aún regía un arancel del 16%- superó al registrado en los dos cuatrimestres siguientes, ya con una alícuota reducida al 8%. En el primer período ingresaron alrededor de 185.000 unidades, frente a unas 148.000 en el segundo. De hecho, a lo largo de todo 2024, con un esquema arancelario más elevado, se importaron más celulares que en 2025.
El relevamiento también permite dimensionar el problema: los equipos ingresados por canales legales explicaron apenas el 5% del mercado en 2025, por debajo del 6% que habían representado en 2024.
Por su parte, Miguel Ponce, reconocido experto de la economía local y el mercado exportador, dijo a iProfesional que, con vistas a lo que viene para la producción local, «Tierra del Fuego aún mantiene una relativa competitividad en tanto la venta de importados sigue pagando el 9,5% del impuesto interno y un 21% de IVA. La producción de Tierra del Fuego está exenta de esas cargas«.
«Igualmente, las empresas en esa provincia van a tener que mejorar la competitividad, el tema de la logística y resolver la cuestión de los sobrecostos que existen para llegar a los centros de consumo«, advirtió.
Con relación a los empleos en ese territorio, Ponce reconoció que «se van a perder puestos de trabajo», aunque sostuvo que es difícil estimar de cuánto será el impacto dado que «muchas empresas apuestan a una reconversión de la cadena de productos ligados a los celulares, por lo que habrá más ventas de cargadores, fundas y otros accesorios».
Recientemente, desde la consultora Neodelfos habían alertado que la eliminación total de aranceles «tendrá un impacto negativo en el entramado productivo fueguino, que no estaría logrando ofrecer un marco competitivo frente a esa medida».
Y agregaron que si bien «las grandes empresas están desplegando estrategias de diversificación que les permitirán reconvertirse», el empleo local podría verse afectado, especialmente en Río Grande, donde se concentra el 80% de la producción tecnológica de la provincia. Así las cosas, se podría dar un proceso de migración tal cual lo ocurrido entre 2017 y 2019, cuando cayó la actividad productiva.
Reconvertir la cadena, una posibilidad para Tierra del Fuego
«Se necesitará más mano de obra en ese sentido. Pero claro que una reconversión en ese sentido tampoco posibilitará que todos los trabajadores que hoy están en la fabricación logren trabajar en el resto de la cadena», afirmó.
Con relación a la diferencia de precios entre lo que se fabrica en Tierra del Fuego y lo que ahora ingresará sin aranceles vía importación, Ponce sostuvo que la merma de valores «no se notará de inmediato«.
«En las últimas elecciones hubo quienes se sobrestockearon dando por sentado que ocurriría una devaluación de la moneda. Se adelantaron compras y esos celulares entraron con el arancel del 8 por ciento. Por ende, hasta que no se agote ese stock la reducción en los precios no se hará sentir de forma real», expresó a iProfesional.
Ponce pronosticó una baja del orden del 10% en los valores de los celulares de alta gama, marcando diferencias con el 30% que estima el Gobierno y el 8% que enarbolan varios actores de la industria doméstica.
«Los cambios en los precios se van a ver a fines de marzo y el comienzo de abril, cuando ya tengamos una disponibilidad amplia de celulares ingresados con el 0 por ciento. También se van a dar mejoras de otro tipo: esto va a desalentar el contrabando, que hoy representa el 30% del mercado de celulares. Ya no se justificará, por ejemplo, cruzar a Chile para comprar un teléfono: la medida corregirá las diferencias que veníamos notando», concluyó.
