Manuel Armoa Morel, jugador de la Selección argentina de vóley, relató cómo Fabián Armoa, histórico entrenador de UPCN, lo adoptó de niño y lo formó deportivamente en San Juan.
Manuel Armoa Morel, integrante de la Selección argentina de vóley, brindó una entrevista en la que contó su historia personal y deportiva vinculada a San Juan. En una charla con TN, el jugador se refirió a su adopción por parte de Fabián Armoa, exentrenador de UPCN Vóley Club, y a su crecimiento en la provincia.
La historia comenzó cuando Fabián Armoa conoció a Carla Morel, exjugadora del seleccionado nacional de vóley, durante un curso de entrenadores. En ese entonces, Manuel tenía tres años. La familia se mudó a San Juan tras una propuesta de UPCN Vóley Club, donde construyeron gran parte de su trayectoria. Al tiempo de casarse, Fabián adoptó legalmente a Manuel, quien pasó a llamarse Manuel Armoa Morel.
Acerca de su padre biológico —Jorge Luis Hernández, exjugador cubano—, Manuel declaró: “Por suerte nunca lo conocí. A los pocos días mi mamá lo sacó de casa. Desde los dos o tres años mi mamá conoció a Fabián, que es mi papá. El otro solamente me dio la sangre y el color de piel”.
Manuel creció en San Juan como alcanzapelotas, entre entrenamientos y viajes. Fabián lo formó, lo hizo debutar en Primera División de UPCN y juntos ganaron dos ligas nacionales. En la casa de los Armoa Morel se habla permanentemente de tácticas de bloqueo, según relataron.
El jugador también recordó un episodio ocurrido durante una final en Abu Dhabi, donde quedó atrapado junto a su madre en medio de un conflicto bélico. “Mirábamos al cielo y veíamos misiles explotando. Nos refugiábamos en búnkeres y pensamos que la quedábamos”, afirmó. Fabián Armoa indicó que fueron “días desesperantes” en los que asistía a entrenamientos con la preocupación de que su familia pudiera morir.
Finalmente, Fabián le dio un consejo a Manuel para su carrera profesional: “Al Manu grande le digo que confíe en su esfuerzo, no solamente en su talento. Porque el talento te puede abandonar. Lo que el rival no sabe es todo lo que vos te podés sacrificar, y contra eso no puede”.
