El agrometeorólogo Cristian Albors, de la Universidad Nacional de San Juan, ofreció recomendaciones técnicas para proteger cultivos ante las bajas temperaturas.
Ante la llegada de las primeras heladas en la provincia, el sector productivo sanjuanino comenzó a prepararse para proteger sus cultivos mediante una serie de recomendaciones estratégicas brindadas por el agrometeorólogo Cristian Albors. El especialista, quien se desempeña como docente en la Cátedra de Climatología Agrícola de la Universidad Nacional de San Juan, participó de una actividad conjunta organizada por la COVIAR, el Centro de Desarrollo Vitícola y el Ministerio de la Producción. El objetivo central de este encuentro fue asesorar a los productores sobre cómo enfrentar este fenómeno climático de manera eficiente, centrándose especialmente en el uso de herramientas pasivas que no requieren una inversión económica extra.
La propuesta liderada por Albors distingue entre los métodos de control activos, como el riego por aspersión o el uso de focos calóricos que suelen emplearse en primavera, y las acciones pasivas que a menudo los productores realizan de forma inconsciente. Según explicó el especialista, tareas cotidianas como la limpieza de malezas o el riego previo a una helada ya están incorporadas al calendario productivo, pero ahora se busca darles un sustento técnico y un propósito específico para que funcionen como herramientas efectivas de mitigación.
Para los productores vitícolas, las primeras heladas son un hito fundamental que marca el inicio de la poda tras la caída de la hoja. Sin embargo, en aquellos casos donde el cultivo aún requiere protección, el secreto reside en gestionar la energía solar a través del suelo. Albors señaló que, para proteger un cultivo frente a una helada temprana, es indispensable acumular la mayor cantidad de energía proveniente del sol en la tierra; para ello es necesario mantener el suelo limpio de malezas y evitar que esté disturbado o arado, ya que el aire actúa como un aislante que impide la conducción del calor.
Finalmente, el agrometeorólogo destacó la importancia de mantener el suelo compactado y, de ser posible, húmedo. El agua cumple una propiedad especial al acumular calor lentamente y liberarlo de la misma forma durante la noche. El objetivo de estas prácticas es que el calor almacenado durante el día se desprenda gradualmente para permitir que el cultivo llegue con una temperatura ideal al momento de la salida del sol, que es el punto más crítico del descenso térmico. De esta manera, se busca que la ciencia aplicada ayude a los productores a resguardar sus recursos de forma sostenible y sin costos adicionales.
