Raúl Ruiz, director de Arbolado Urbano, advirtió que la vejez de los ejemplares exige un mantenimiento clave para evitar riesgos en la vía pública.
La antigüedad del arbolado público en San Juan se ha transformado en un tema de debate debido al potencial riesgo que implican los ejemplares de avanzada edad en las calles de San Juan. Raúl Ruiz, director de Arbolado Urbano, reveló en una entrevista con el programa «Jorge por la Mañana» que las primeras mediciones oficiales arrojaron que el promedio de edad del bosque urbano sanjuanino supera los 50 años, un fenómeno derivado de las plantaciones masivas que se concretaron tras los terremotos de 1944 y 1977.
Frente al interrogante de qué tan peligroso resulta convivir con forestales que arrastran más de medio siglo de vida, el funcionario aclaró que la edad en sí misma no es el único factor de riesgo, sino el mantenimiento que han recibido a lo largo del tiempo. Ruiz explicó que un árbol puede perdurar y superar esa barrera temporal con buena salud, pero advirtió que la urbanización y la falta de un planeamiento sostenido provocaron que, en muchos casos, el bosque citadino quedara abandonado, acelerando el final de su ciclo vital y generando pérdidas de ejemplares.
Para mitigar los peligros y determinar el estado sanitario real de las plantas en la vía pública, la repartición estatal inició una prueba piloto de relevamiento exhaustivo en distintas áreas urbanas, un diagnóstico científico con el que la provincia no contaba desde hacía muchos años. Según el especialista, para garantizar la seguridad en las calles se necesita un plan anual y permanente que incluya técnicas correctas de poda, fertilización, riego adecuado y la aplicación de tratamientos fitosanitarios para combatir plagas.
Finalmente, el director remarcó que el arbolado es la columna vertebral de la comunidad ante el clima árido y seco de San Juan, por lo que ya coordinan acciones con los distintos municipios. El objetivo inmediato será reactivar el Consejo del Arbolado para solucionar los graves problemas de riego debido a la sequía y la falta de limpieza en las acequias obstruidas por basura y hojas, asegurando que el recurso hídrico vital llegue a las raíces de las especies más antiguas y vulnerables de la ciudad.
