El gobierno de Teherán advirtió que los países que apoyen la resolución sobre el estrecho de Ormuz asumirán costos internacionales.
La escalada de tensión en Medio Oriente sumó un nuevo componente geopolítico. El gobierno de Irán emitió una advertencia formal y categórica destinada a todos los países que decidan dar su respaldo al proyecto de resolución promovido por Estados Unidos respecto a la situación en el estrecho de Ormuz, señalando que deberán afrontar la responsabilidad internacional correspondiente por dicha postura.
El posicionamiento se conoció a través de un comunicado oficial difundido en la red social X por la misión diplomática de Teherán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. En el texto, las autoridades iraníes aseguraron que no habrá justificativo diplomático ni cobertura política que exima a estas naciones de ser cómplices al ‘facilitar, permitir y legitimar’ lo que consideran agresiones por parte de la Casa Blanca.
De acuerdo con la delegación que lidera el embajador Amir-Saeid Iravani, la administración norteamericana está ejerciendo presiones sobre la comunidad internacional. El objetivo de Washington, según denunciaron, es forzar el acompañamiento de cofirmantes para simular un falso consenso global sobre normativas que Irán califica de ‘ilegales’.
La iniciativa en debate, introducida de manera conjunta por Estados Unidos y Baréin el pasado 7 de mayo, busca asegurar el libre tránsito marítimo en el área y reclama formalmente a las fuerzas iraníes el cese de hostilidades, la colocación de minas y la exigencia de peajes irregulares a buques de carga. Hasta la fecha, la propuesta sumó las firmas de aliados regionales clave como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Catar.
Para evitar un previsible veto por parte de potencias aliadas a Teherán como Rusia y China, el borrador original sufrió modificaciones severas. Se eliminó la alusión al Capítulo VII de la Carta de la ONU, apartado que abre la puerta legal a intervenciones militares directas. El escenario actual se mantiene al límite desde fines de febrero, consolidando un esquema de bloqueo mutuo en una vía navegable crucial por la que circula la quinta parte del petróleo del planeta.
