El organismo recaudador notifica a terceros para que congelen pagos de facturas y desvíen esos fondos a cuentas judiciales, evitando que el dinero llegue a los morosos.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha comenzado a utilizar con mayor frecuencia una herramienta procesal que busca asegurar el cobro de deudas fiscales. Se trata de la captura de créditos de terceros, una medida que consiste en notificar directamente a los clientes de un contribuyente moroso para que, en lugar de pagarle a este, depositen el monto de las facturas en una cuenta judicial.
Según fuentes oficiales, esta táctica representa un cambio en la ejecución fiscal, ya que el fisco intercepta el flujo de fondos en su origen comercial, antes de que el dinero llegue al deudor. Para las empresas, esto puede afectar su capital de trabajo y su liquidez, además de generar tensiones en la relación con sus clientes, quienes se convierten en agentes de retención forzosos por orden judicial.
La medida se sustenta en la Ley de Procedimiento Tributario, que permite solicitar medidas cautelares sobre bienes o derechos del deudor. Los clientes notificados no tienen margen de maniobra: ignorar la orden podría acarrear responsabilidades legales y multas. De esta forma, ARCA busca garantizar el cobro de acreencias estatales, especialmente en casos donde el embargo de cuentas bancarias resulta infructuoso.
