El fallecimiento de Carlos “Carlitos” Páez generó una profunda conmoción en Jáchal. Trabajador, solidario y apasionado por su familia y el fútbol, dejó una marca imborrable entre vecinos, amigos y compañeros que hoy lo despiden con dolor y cariño.
La comunidad de Jáchal atraviesa horas de profunda tristeza tras conocerse el fallecimiento de Carlos “Carlitos” Páez, un hombre ampliamente conocido y respetado en el departamento por su humildad, su espíritu de lucha y su enorme calidad humana.
“Carlitos”, como todos lo llamaban con afecto, fue reconocido durante toda su vida por ser un trabajador incansable. A lo largo de los años desempeñó distintos oficios que le permitieron sostener a su familia con sacrificio y dignidad. Se desempeñó como operario de maquinaria en la minería, trabajó como albañil, agricultor y también como chofer de maquinaria en la Municipalidad de Jáchal, entre otras tareas que marcaron su recorrido laboral.
El hombre falleció a primera hora de este 15 de mayo en un siniestro vial. Según los datos aportados, el episodio ocurrió sobre calle Varas S/N, entre ruta 491 y Maturrango, cuando su Fiat Palio de color blanco impactó de manera violenta contra un árbol de eucalipto ubicado hacia el costado oeste de la calzada.
La violencia del impacto fue tal que la parte frontal del rodado quedó completamente incrustada en el eucalipto, dejando atrapado al conductor dentro del automóvil. Al arribar al lugar, personal del hospital San Roque constató que el hombre ya no presentaba signos vitales.
Quienes lo conocieron aseguran que nunca se rindió pese a las dificultades que le tocó atravesar. Su historia estuvo marcada por el esfuerzo cotidiano, la perseverancia y la capacidad de salir adelante incluso en los momentos más difíciles.
Pero más allá del trabajo, el recuerdo que hoy prevalece entre quienes compartieron momentos con él tiene que ver con su forma de ser. Solidario, respetuoso y siempre dispuesto a ayudar, Carlitos supo construir vínculos sinceros y dejar una huella profunda en su comunidad.
Además, mantenía una fuerte conexión con la fe y era un devoto seguidor de San Expedito, a quien acompañaba con convicción y devoción.
El fútbol también ocupó un lugar fundamental en su vida. Fanático del deporte, integró distintos equipos locales y encontró en las canchas un espacio para compartir amistades, alegrías y recuerdos que hoy muchos evocan con emoción.
Sin embargo, quienes más lo conocían coinciden en que su mayor motor siempre fue su familia. Cada esfuerzo, cada jornada de trabajo y cada desafío enfrentado tenían un objetivo claro: acompañar y brindar lo mejor a sus seres queridos.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, las redes sociales rápidamente se llenaron de mensajes de despedida, fotos y palabras de afecto. Amigos, vecinos y compañeros expresaron el profundo dolor que provocó su partida y acompañaron a la familia con sentidos mensajes de condolencias.
La partida de “Carlitos” Páez deja un enorme vacío en Jáchal, pero también el recuerdo imborrable de un hombre sencillo, trabajador y querido por todos.
