La ciclista de San Juan se convirtió en la primera argentina en competir en la mítica Vuelta a España. Repasó sus inicios en pandemia, su carrera en Europa y sus próximos desafíos.
Con apenas unos años de carrera, Delfina Dibella rompió los moldes y se transformó en la primera mujer argentina en competir en la legendaria Vuelta a España, vistiendo los colores del equipo italiano Vini Fantini BePink.
Desde Europa, la joven conectó su pantalla para dialogar cara a cara con el programa “Jorge por la Mañana”, compartiendo la emoción de un logro que todavía se siente a flor de piel. “Fue una gran experiencia. Más allá del alto nivel, se corre muy distinto”, confesó la ciclista, reflejando el salto de calidad que significó esta competencia.
“Había corrido carreras con equipos así de grandes, pero ya una vuelta es otra cosa. Se vive un estrés distinto día a día”.
La historia de Delfina con la bicicleta es tan reciente como sorprendente. Su relación con los pedales comenzó a fines de la pandemia, buscando una vía de escape física. En un hogar donde el ciclismo se vive de cerca, sus padres la impulsaron a probar algo nuevo.
Lo que arrancó como un pasatiempo rápidamente se transformó en su profesión. Para alcanzar la élite, la joven tuvo que armar las valijas a temprana edad. “Anteriormente estuve corriendo en Bélgica. Estuve dos años compitiendo en Europa. La primera vez que fui tenía 17 años”, recordó.
Su constancia le abrió las puertas de su actual escuadra, el Vini Fantini BePink, con base en Bérgamo, cerca de Milán, lo que le permitió dar el gran salto continental.
Estar en el alto nivel del ciclismo mundial exige sacrificios enormes, especialmente cuando se es joven y se está lejos de casa. Delfina buscó sus propias oportunidades de manera independiente. “Siempre para los equipos, tener a alguien de Sudamérica y menor de edad es un riesgo”, explicó sobre sus inicios en el Viejo Continente.
En ese sentido, destacó el rol de sus seres queridos en este proceso: “Esta experiencia la puedo hacer porque mi familia me acompaña, pero la distancia es lo más duro”. A pesar de los desafíos y la nostalgia, la sanjuanina no se detiene. Sabe que la Vuelta a España es solo el comienzo de un camino mucho más largo.
Actualmente se encuentra instalada en Mallorca, afinando los detalles para su próximo reto: la Vuelta a Burgos, una exigente competencia de cuatro días que inicia el 21 de este mes.
Con la mirada fija en las grandes ligas, Delfina cerró la entrevista con la misma determinación con la que pedalea en la ruta: “Siento que se abre una puerta, yo sabía que era capaz de llegar. Es un escalón que me acerca más a mis objetivos y a poder llegar a un equipo WorldTour. Siempre busco apuntar hacia arriba”.
