Beatriz, madre del reconocido conductor, falleció este jueves. Por tal motivo, no se grabó el programa «Otro Día Perdido» y se emitió un compilado de la temporada.
Mario Pergolini atraviesa momentos de profundo dolor tras el fallecimiento de su madre, Beatriz, ocurrido este jueves 7 de mayo. A raíz de la triste noticia, el conductor decidió suspender de manera urgente las grabaciones de Otro Día Perdido, el ciclo que conduce en El Trece.
La información fue difundida por el periodista Pablo Montagna a través de sus redes sociales: «Falleció la madre de Mario Pergolini. Debido a esto, no se grabó el programa de hoy y en su lugar se emitirá lo mejor de la temporada de #OtroDiaPerdido».
La noticia generó una fuerte repercusión entre seguidores y colegas del histórico conductor, quien en distintas oportunidades había hablado públicamente sobre el vínculo especial que mantenía con su madre. En varias entrevistas, Pergolini describió a Beatriz como una mujer de carácter fuerte, independiente y “picante”, aunque siempre presente en los momentos importantes de su vida.
El conductor solía recordar con humor algunas anécdotas familiares vinculadas a la personalidad de su madre, desde su obsesión por la limpieza hasta su firmeza frente a las autoridades escolares. Sin embargo, siempre destacaba el apoyo y la libertad con la que lo crió. Incluso llegó a contar entre risas que ella pensaba que lo habían echado de la televisión cada vez que dejaba de aparecer en pantalla durante algún tiempo.
Tiempo atrás, el conductor había compartido una historia muy íntima sobre la salud de su madre. Según relató, Beatriz perdió la vista cerca de los 70 años, situación que le provocó una fuerte frustración y dependencia para realizar tareas cotidianas. “Mi mamá se quedó ciega de grande, estaba frustrada y enojada”, contó en una entrevista con Sebastián Davidovsky. A partir de esa situación, Pergolini desarrolló un sistema de inteligencia artificial llamado Ato, pensado para ayudarla a recuperar autonomía dentro de su casa. El conductor explicó que la falta de visión la hacía depender completamente de otras personas para cuestiones básicas. “Hasta que no aparecía un humano no sabía si eran las ocho de la mañana o si había sol”, recordó al describir el aislamiento que atravesaba Beatriz.
Mientras tanto, desde el entorno del conductor mantienen absoluta reserva respecto de los detalles del fallecimiento y del acompañamiento íntimo que atraviesa la familia en estas horas.
