La titular de la Defensoría del Pueblo describió la situación de cientos de afiliados que acuden al organismo como última instancia tras haber agotado otras vías sin respuesta.
Para muchos sanjuaninos, la Defensoría del Pueblo no es la primera opción, sino la última esperanza. Así lo describió su titular, Florencia Peñaloza, al explicar el drama que viven cientos de afiliados que acuden al organismo tras haber agotado todas las instancias previas sin obtener respuestas.
“Quien llega a la Defensoría es porque ya acudió a todos los organismos y su derecho a la salud fue vulnerado”, señaló Peñaloza. La funcionaria describió la realidad actual: los sanjuaninos llegan cuando el turno médico nunca apareció, cuando el medicamento clave no se entregó y, en los casos más dramáticos, cuando la vida misma está en riesgo.
Uno de los puntos más críticos apuntó a las justificaciones que suelen dar las entidades de salud, tanto públicas como privadas. Peñaloza desestimó el argumento del desfinanciamiento del sistema como un motivo válido para dejar desprotegido a un paciente. “La realidad es que el desfinanciamiento no es una excusa. La obra social tiene una obligación con su afiliado y debe cumplir con las coberturas según las necesidades de cada persona”, afirmó.
Para la defensora, cuando existe un marco legal que determina una prestación, las excusas administrativas deben caer frente al cumplimiento del derecho. El factor tiempo es, quizás, el mayor enemigo en los expedientes que tramita la Defensoría. Peñaloza subrayó que, mientras los organismos discuten presupuestos o demoran trámites por «cuestiones ajenas al afiliado», es la salud de la gente la que se deteriora.
“La premura y la urgencia de los temas de salud son inmediatos, y en todo eso intervenimos nosotros”, concluyó.
