El entrenador de San Martín de San Juan, Alejandro Schiapparelli, habló sobre la situación de dos jóvenes promesas del club: Luciano Riveros y Santiago Barrera.
El entrenador de San Martín de San Juan, Alejandro Schiapparelli, rompió el silencio en el programa de Canal 13 San Juan, «Hablemos Sin Jugar», sobre el presente de dos de las jóvenes promesas del club y dejó frases que no pasaron desapercibidas.
En diálogo telefónico, el DT se refirió primero a Luciano Riveros, uno de los futbolistas que genera expectativa en el mundo verdinegro. Allí, Schiapparelli explicó que el jugador todavía atraviesa un proceso de adaptación física y futbolística para poder competir en la categoría. Cabe recordar que «El Luchi» llegó a San Martín luego de una gran campaña en el Regional Amateur con Unión de Villa Krause.
«Luciano Riveros está entrenando con nosotros, le falta ritmo de juego para adaptarse a la categoría, pero sí lo tenemos en cuenta», señaló. El entrenador remarcó que el futbolista aún no logra imponer la diferencia que mostraba en divisiones menores o categorías anteriores, por lo que decidieron darle minutos en Reserva. «Todavía él no puede marcar la diferencia que marcaba en otra categoría. Lo estamos haciendo jugar en reserva para que empiece a agarrar más ritmo y que cuando le toque la posibilidad pueda hacerlo y esté preparado». Pese a eso, Schiapparelli dejó en claro que confía en las condiciones del juvenil y valoró su potencial.
Donde el técnico fue mucho más duro fue al hablar de Santiago Barrera. Si bien reconoció públicamente que intentó sostenerlo y acompañarlo, también dejó en evidencia que las reiteradas situaciones disciplinarias empiezan a agotar la paciencia dentro del club. «Santiago Barrera está en una situación complicada, he luchado mucho por él, pero hay circunstancias profesionales que hay que respetar».
Según explicó el DT, el jugador había sido bajado a Reserva para recuperar continuidad y ordenar ciertos aspectos de su conducta. Sin embargo, los problemas continuaron. «Se lo bajó a reserva para que pudiera hacer las cosas bien y agarrar continuidad, pero hay ciertos factores. Ha jugado cuatro partidos y lo han expulsado dos veces y esas cosas no colaboran».
Schiapparelli incluso reconoció que futbolísticamente el jugador le gusta mucho, aunque remarcó que existen límites que no pueden seguir tolerándose dentro de un plantel profesional. «Como jugador me encanta, pero él sabe porque se lo he dicho: para estar en un plantel profesional se tiene que manejar de otra manera».
La frase más contundente llegó al final de su análisis, donde prácticamente dejó planteado un ultimátum sobre el futuro del juvenil. «Uno puede dar oportunidades, pero si todo eso se sigue repitiendo es complicado. Coincido con otros entrenadores: en un plantel profesional hay cosas que no se pueden hacer y encima si sos reiterativo, ya no se puede permanecer más», concluyó.
