La tensión continúa en Guandacol, donde vecinos y trabajadores mineros mantienen el reclamo por la paralización del corredor logístico del Proyecto Vicuña. Tras la intervención de Gendarmería Nacional, los manifestantes despejaron la ruta durante la noche, aunque advirtieron que continuarán con la protesta durante el día.
La tensión continúa creciendo en Guandacol, donde vecinos y trabajadores vinculados a la actividad minera mantienen el reclamo por la paralización del corredor logístico relacionado con el Proyecto Vicuña. La protesta, que incluyó un corte total sobre la Ruta Nacional 40, sigue activa mientras la comunidad espera una respuesta del gobernador Ricardo Quintela, luego de que se suspendiera la reunión que estaba prevista con autoridades provinciales.
Durante la jornada intervino personal de Gendarmería Nacional Argentina, cuyos efectivos explicaron a los manifestantes que debían despejar la calzada a partir de las 22:00 por cuestiones legales y de seguridad vial. La medida fue acatada sin resistencia por parte de los vecinos. Los manifestantes liberaron completamente la ruta durante la noche, aunque un grupo permaneció al costado del camino continuando con la protesta.
Uno de los referentes de la Asamblea Guandacol Unido explicó que decidieron respetar el pedido de las fuerzas de seguridad debido al riesgo que implica mantener el corte en horario nocturno. “Permanecer sobre la ruta de noche es peligroso porque puede haber accidentes por la falta de luz”, señalaron desde el grupo. Sin embargo, dejaron en claro que el reclamo continúa y que volverán a la ruta durante el día hasta obtener respuestas concretas por parte del Gobierno riojano.
La protesta comenzó luego de que la jueza de Chilecito, Greta Decker, resolviera impedir que el Proyecto Vicuña utilice el camino de Guandacol como corredor logístico minero, una decisión que generó preocupación inmediata en la comunidad. En la localidad viven unas 4.400 personas y gran parte de la economía local depende directa o indirectamente de la actividad minera. Desde hace más de dos décadas, numerosos vecinos encontraron en el sector una fuente laboral para permanecer en una zona atravesada por dificultades económicas y geográficas.
El temor principal de los vecinos pasa por la pérdida de trabajo y el impacto económico que podría generar la paralización del corredor. Algunos habitantes prestan servicios a empresas mineras y otros trabajan directamente para firmas vinculadas al proyecto, por lo que el freno judicial encendió rápidamente las alarmas en el pueblo. Tras varias reuniones realizadas en la plaza San Martín, nació la Asamblea Guandacol Unido, espacio desde el cual se organizó el corte sobre la Ruta 40 con un objetivo claro: exigir la presencia de Quintela y la reactivación del camino utilizado por la actividad minera.
Mientras tanto, el intendente Hugo Páez actúa como interlocutor entre los vecinos y el Gobierno provincial. Según indicaron desde la comunidad, el jefe comunal acompaña el reclamo, aunque reconocen que la relación política con la administración provincial no atraviesa su mejor momento.
