En el marco del Día Nacional de la Agrimensura, el presidente del Colegio de Agrimensores de San Juan, Lucas Sillero, analizó la actualidad del sector, su importancia en el desarrollo de obras y el impacto de la situación económica.
En el marco del Día Nacional de la Agrimensura, el presidente del Colegio de Agrimensores de San Juan, Lucas Sillero, analizó la actualidad del sector, su importancia en el desarrollo de obras y el impacto de la situación económica. Si bien reconoció una desaceleración en la actividad, llevó tranquilidad sobre el estado general de la profesión.
“La disminución en la actividad económica nos ha afectado como a otros sectores, pero no estamos en crisis”, afirmó. En San Juan, el colegio cuenta con alrededor de 200 profesionales matriculados, un número que posiciona a la provincia por encima de la media nacional. Sin embargo, Sillero aclaró que el contexto económico impacta directamente en la cantidad de trabajos.
“Siempre hay trabajo, pero ha disminuido y estamos por debajo de las tareas normales”, explicó. El rol del agrimensor resulta fundamental en múltiples etapas de la actividad productiva y de la construcción.
“Somos los primeros que llegamos y hasta que termina una obra no nos vamos”, destacó, y enumeró algunas de sus funciones: “Determinamos los límites jurídicos, realizamos planos de mensura y también somos peritos tasadores, expertos en valuación inmobiliaria”.
En cuanto a las fuentes laborales, detalló que el sector se sostiene principalmente en tareas de mensura, desarrollos inmobiliarios como loteos y, cada vez más, en la actividad minera. “Hay un desarrollo incipiente en minería y necesitamos capacitarnos para poder ser emprendedores en ese rubro y no solo empleados”, señaló.
A nivel nacional, la demanda de profesionales es alta y la oferta aún limitada. “Hay pocos colegas en el país y siempre se necesitan ingenieros agrimensores”, aseguró, y remarcó que se trata de una carrera con buena proyección económica: “Es una profesión muy redituable”.
Respecto a la formación académica, indicó que cada año ingresan entre 30 y 35 estudiantes a la carrera, aunque el número de egresados es considerablemente menor. “Siempre van quedando en el camino y se gradúan entre 4 y 5 por año”, precisó.
Uno de los cambios más notorios en los últimos años es el crecimiento de la participación femenina en la profesión. “Ha sido impresionante la inserción de la mujer en la carrera”, destacó Sillero.
En ese contexto, el desafío hacia adelante pasa por sostener la formación de nuevos profesionales y adaptarse a las nuevas demandas del mercado, en un escenario donde la agrimensura sigue siendo una pieza clave para el desarrollo territorial, inmobiliario y productivo.
