Dos empresas privadas cuestionaron informes sobre las tuberías utilizadas en la obra, mientras la Fiscalía avanza con la investigación por presuntas irregularidades.
En el marco de la investigación judicial por posibles anomalías en la obra del Acueducto Gran Tulum, dos empresas privadas presentaron descargos esta semana ante la Fiscalía. Los dichos surgen luego de que trascendiera un informe que señalaba que los caños utilizados no serían aptos para transportar agua potable.
La consultora Interacción aseguró que «nunca fue contratada para una tarea de ese tenor» y que no emitió ningún informe técnico evaluando el material de las cañerías. Por otro lado, la firma certificadora Bureau Veritas, a través de un informe aportado por la empresa proveedora Krah, sostuvo que las tuberías son aptas y no tóxicas para la conducción de agua potable.
La denuncia original fue formulada por el abogado Marcelo Arancibia e investiga tanto el estado de las cañerías como posibles irregularidades en la licitación que adjudicó la obra a Krah en dos etapas (2015 y 2019). La empresa ganadora ofertó en la última etapa un monto superior al presupuesto oficial en más de 74 millones de pesos.
La Fiscalía, que mantiene hermetismo sobre el caso, ya realizó una inspección ocular en el lugar de la obra y solicitó una pericia al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para obtener pruebas propias sobre las tuberías. La obra, financiada parcialmente con un crédito de Kuwait, se encuentra paralizada.
