En Almerimar, España, un pequeño santuario dedicado a la Difunta Correa se ha convertido en un punto de encuentro para sanjuaninos y argentinos residentes en el continente, manteniendo viva una tradición de fe y agradecimiento.
La devoción por la Difunta Correa, una figura central en la religiosidad popular de Cuyo, ha encontrado un espacio a miles de kilómetros de San Juan. En la localidad española de Almerimar, provincia de Almería, un oratorio ubicado en un camino rural se ha transformado en un lugar de encuentro para sanjuaninos, cuyanos y argentinos que viven en Europa.
Según informaciones publicadas, el lugar recibe a diario a devotos que acuden con pedidos y agradecimientos. La escena está marcada por botellas de agua, velas encendidas y objetos personales, elementos cargados de simbolismo para esta fe. La imagen de la mujer amamantando a su hijo, símbolo de esta devoción, ha llamado la atención de la prensa local y de vecinos, generando reacciones que van desde la curiosidad hasta la incomprensión inicial.
El escritor español Alberto Cerezuela ha documentado el fenómeno, señalando la frecuencia con la que personas se acercan al lugar para dejar ofrendas. Sin embargo, el crecimiento del oratorio también ha generado algunas controversias. Algunos residentes, desconociendo el origen de la práctica, manifestaron extrañeza. Además, se han registrado quejas por parte de productores de la zona debido a la acumulación de botellas que, ocasionalmente, son arrastradas por el viento.
El origen de este espacio se remonta al año 2010, cuando dos sanjuaninos lo levantaron en cumplimiento de una promesa relacionada con la salud y el trabajo, motivos frecuentes de los pedidos a la Difunta. Desde entonces, la comunidad argentina en España se encarga de su mantenimiento y restauración.
A pesar de las distancias y las diferencias culturales, la tradición se renueva cada día en Almerimar, demostrando cómo una expresión de fe nacida en Cuyo trasciende fronteras y se adapta en nuevos contextos.
