Eduardo Bentancourt, de 44 años y oriundo de Entre Ríos, fue hallado sin vida en su departamento. La investigación busca determinar las circunstancias de su muerte y su conexión con fiestas clandestinas donde se consumen anestésicos.
La comunidad médica y el país se encuentran conmocionados tras el hallazgo sin vida de Eduardo Bentancourt, un enfermero de 44 años, cuyo cuerpo fue encontrado este viernes en un departamento del barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. El caso está vinculado a la investigación de las denominadas «propofest».
Bentancourt, oriundo de Gualeguaychú, Entre Ríos, se había mudado a la capital hacía apenas un mes con el objetivo de encontrar nuevas oportunidades laborales. Se había formado en el Instituto de Enseñanza Superior María Inés Elizalde de su ciudad natal y, según quienes lo conocían, era una persona muy querida en su entorno. En las redes sociales, colegas y amigos lo despidieron con mensajes de profunda incredulidad, describiéndolo como alguien que «dejaba marca» y cuya partida repentina dejó un vacío doloroso.
El escenario de su muerte es lo que ha generado una gran repercusión. La policía encontró al enfermero sentado en el comedor de su vivienda en la calle Fray Justo Santa María de Oro, rodeado de más de 50 ampollas de potentes fármacos hospitalarios como fentanilo y propofol. Fue su hermana quien, tras días de no poder contactarlo desde Entre Ríos, viajó a la capital y alertó a las autoridades.
Este suceso guarda una conexión directa con la investigación de las «propofest», fiestas clandestinas donde se consumen anestésicos, que salió a la luz tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar en febrero. Los investigadores intentan ahora determinar si Bentancourt estaba solo al momento de fallecer y si existe un vínculo entre la procedencia de los medicamentos hallados en su poder y los robos de fármacos denunciados recientemente por grandes instituciones de salud.
