Una marea de jinetes y caballos tiñó de tradición y devoción los caminos que conducen a Vallecito durante el fin de semana. La emblemática Cabalgata de la Fe, en su trigésima quinta edición, coronó su recorrido con la llegada de una multitud al santuario de la Difunta Correa, marcando un hito tanto por su masiva convocatoria como por el estreno de las nuevas instalaciones del lugar.
Un recorrido que une fe y tradición
La peregrinación ecuestre inició su trayecto el día viernes desde la ciudad de San Juan, cubriendo un primer tramo de 29 kilómetros hasta la localidad de Caucete, donde los participantes pernoctaron. En la madrugada del sábado, la columna retomó la marcha para completar los 35 kilómetros restantes, avanzando bajo un sol inclemente que no mermó el espíritu de los promesantes. La comitiva fue encabezada por el gobernador Marcelo Orrego, junto a ministros de su gabinete, el intendente de Santa Lucía y el referente de la Fundación Difunta Correa, Iván Kadi.
Federalismo y arraigo cultural
El evento demostró una vez más su carácter federal, congregando no solo a agrupaciones gauchas y fieles de todos los rincones de San Juan, sino también a delegaciones provenientes de distintas provincias argentinas y del país vecino de Chile. Esta diversidad de origen refuerza el profundo arraigo de la devoción a la Difunta Correa en la identidad cultural de la región y su poder de convocatoria trasciende fronteras.
Un predio renovado para recibir a los fieles
El arribo a Vallecito tuvo un significado especial este año, ya que los jinetes y peregrinos fueron los primeros en transitar por el predio completamente remodelado. Las obras de puesta en valor, ejecutadas con una inversión significativa, buscaron mejorar la experiencia de los visitantes durante todo el año, no solo en las grandes peregrinaciones.
Nuevas comodidades e infraestructura
La renovación integral incluyó la creación de espacios ampliados y mejorados para las celebraciones religiosas, así como áreas específicas para actividades culturales y artísticas. Se sumaron también sectores gastronómicos, zonas de descanso y mejoras generales en la infraestructura de servicios, pensando en la creciente afluencia de devotos.
Celebraciones que se extendieron hasta la noche
Tras la llegada y un almuerzo comunitario, las actividades continuaron en el Predio Gaucho Difunta Correa con una destacada jineteada que contó con más de cuarenta montas. La jornada culminó con una grilla de espectáculos artísticos que se prolongó durante la noche, ofreciendo entretenimiento para las familias y los participantes que decidieron quedarse a disfrutar del ambiente festivo.
De esta manera, la Cabalgata de la Fe consolidó su rol como uno de los eventos de fe y tradición gaucha más importantes del oeste argentino, cerrando una edición histórica que combinó la fuerza de la devoción popular con una infraestructura renovada para las generaciones futuras.
