En un mensaje transmitido este viernes por cadena nacional, el presidente Javier Milei abordó la reciente resolución de la justicia estadounidense que desestimó las demandas contra Argentina por la expropiación de la petrolera YPF en 2012. El fallo evita al Estado argentino el desembolso de una indemnización que, según el mandatario, ascendía a 18 mil millones de dólares.
Un alivio económico con crítica de fondo
Milei, en un tono más contenido de lo habitual, calificó el resultado como una victoria jurídica y diplomática para el país. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para reiterar su postura ideológica sobre el hecho original: «Expropiar está mal, porque robar está mal», afirmó. Sostuvo que la medida tomada hace doce años generó un clima de desconfianza que alejó inversiones y perjudicó el desarrollo económico nacional.
Para dimensionar el monto que el país se habría visto obligado a pagar, el Presidente realizó una comparación: aseguró que equivale a 70 millones de jubilaciones mínimas. Destacó el trabajo del equipo legal y técnico del gobierno, a quienes mencionó nominalmente, incluyendo a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, y al procurador del Tesoro, Sebastián Amerio.
Señalamientos políticos directos
El discurso no estuvo exento de contenido político. Milei dirigió críticas explícitas hacia la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y al actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, por su rol en la decisión de expropiar la empresa. «Nada puede estar más lejos de la verdad. Es una afrenta a los argentinos que pretendan apropiarse de este resultado», expresó, rechazando cualquier intento de vincular el fallo favorable con la gestión anterior.
En otro segmento de su alocución, cuestionó lo que denominó «nacionalismo barato de pacotilla», argumentando que la defensa de los intereses estratégicos se logra mediante inversiones y seguridad jurídica, no con medidas que, a su juicio, violan principios básicos de derecho de propiedad.
Reconocimiento al equipo negociador
El Presidente extendió el reconocimiento a otros funcionarios que, según su relato, intervinieron en el proceso, como el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el embajador Alex Oxenford. Concluyó su mensaje enfatizando que el resultado, aunque favorable, no absuelve lo que considera un error histórico con consecuencias económicas y sociales prolongadas para la Argentina.
