Nahir Galarza, la joven condenada a prisión perpetua por el homicidio de Fernando Pastorizzo, accedió a un permiso judicial de carácter humanitario. La medida le permitió abandonar temporalmente la Unidad Penal N° 6 de Paraná, donde cumple su condena, para trasladarse hasta Gualeguaychú.
Un permiso excepcional por motivos familiares
La solicitud fue presentada por la defensa y la familia de Galarza, fundamentada en el grave estado de salud de su abuela materna. La mujer padece una enfermedad oncológica en fase terminal, lo que motivó a la justicia a conceder una autorización única y de tiempo limitado para un encuentro de despedida.
Operativo de seguridad y discreción absoluta
La salida se organizó con total hermetismo para evitar filtraciones y posibles disturbios. «Se manejó con la mayor discreción posible», confirmó el inspector general Alejandro Mondragón. El operativo contó con un riguroso dispositivo de custodia, que incluyó agentes penitenciarios y control policial permanente.
Galarza fue trasladada en un vehículo oficial hasta el domicilio particular donde su abuela se encuentra internada. La custodia ingresó al lugar, realizó una inspección previa y mantuvo una supervisión directa durante toda la visita, que se extendió por alrededor de sesenta minutos. No se registraron incidentes durante el encuentro.
Regreso a la unidad penal
Una vez cumplido el plazo establecido por el juez, la joven fue conducida de regreso a la cárcel de Paraná para continuar con el cumplimiento de su pena. Las autoridades judiciales enfatizaron que el permiso fue otorgado por única vez y bajo condiciones estrictas, priorizando el aspecto humanitario de la situación familiar.
Periodistas locales, como Carlos Challiol, destacaron el extremo secreto con el que se planificó y ejecutó toda la logística. El caso continúa generando atención pública años después de la condena, aunque esta vez el foco estuvo puesto en una medida judicial de carácter excepcional.
