jueves, 18 abril, 2024
InicioSociedadUn inesperado golpe de suerte para los intendentes

Un inesperado golpe de suerte para los intendentes

El 1 de marzo este medio, en esta columna, reveló la depresión de los intendentes uñaquistas. Están desmoralizados porque la coyuntura política y económica los condena a la intrascendencia. A pasar la escoba, recoger la basura y cambiar alguna lamparita. Nada más. Pero esta vez la suerte podría estar de su lado. Inesperadamente.

El viernes en Banda Ancha el consultor Antonio De Tomasso dijo que las encuestas están reflejando un clima social hasta ahora inédito. El nivel de exigencia está por el piso. Las aspiraciones son mínimas en todos los aspectos. Prendió el slogan libertario: ‘no hay plata’. Entonces, parece que con comer y pagar la boleta de la luz alcanza.

¿Cómo se traduce esto hacia abajo? En igual medida. La tolerancia que ganó Javier Milei para con el ajuste está favoreciendo indirectamente a los intendentes. Si al presidente nadie -o muy pocos- le exigen resultados porque recién empieza a caminar su gestión, la misma flexibilidad aplica hacia las provincias y hacia los municipios.

El ministro de Economía, Finanzas y Hacienda, Roberto Gutiérrez, anunció la semana pasada en una entrevista con el móvil de Canal 13 que los estatales recibirán el bono de 35.000 pesos antes del fin de semana super largo que irá desde el jueves 28 de marzo hasta el martes 2 de abril. Pero el salario con el 17 por ciento de incremento se depositará después.

En otro contexto, mandar a los trajadores de la administración pública, docentes y demás, a pasar el fin de semana santo con una suma tan menor en el bolsillo, hubiera sido motivo de conflicto. No parece ser el caso. Hay una comprensión generalizada que se traduce en números duros.

Según De Tommaso, entre el 55 y el 56 por ciento de los sanjuaninos reconoce que le está yendo peor en materia económica. Sin embargo, el presidente Milei conserva una imagen positiva de alrededor del 46 por ciento. Algunos interpretarán que es baja, pero no. Es increíblemente alta en comparación con la asfixia que están sufriendo los hogares.

Es la traducción exacta de lo que ya se afirmó en esta columna el jueves pasado: se puede estar mal económicamente y aún así bancar el modelo de la motosierra. Está sucediendo.

Quien puede lo más, puede lo menos. La conquista del León está funcionando como mascarón de proa. Milei está abriendo el camino y detrás suyo Marcelo Orrego también puede contar con un notable grado de tolerancia. De hecho, el gobernador mantiene un nivel de aprobación semejante al que le hizo ganar las elecciones el año pasado, según De Tommaso.

El malestar existe, es innegable. Pero no es direccionado linealmente hacia las autoridades que tomaron el poder el 10 de diciembre. Ahí radica la clave de los tiempos.

Detrás de Milei y de Orrego, los intendentes también navegan en esta estela del aguante. Según De Tommaso, ‘las aspiraciones son mínimas en todos los aspectos’. 

Si antes cualquier ciudadano promedio pretendía mejorar sus condiciones laborales, hoy se conforma con no perder el empleo. Si antes quería que el sueldo le alcanzara para algo más que cubrir las necesidades básicas, hoy basta con alimentarse y pagar la boleta de la luz. Lo otro puede esperar.

En esta línea argumental, los intendentes que venían formateados para inaugurar polideportivos y organizar grandes eventos, hoy podrían recalibrar los objetivos. No es momento de ideas faraónicas sino de sintonizar finamente con la gente. Las encuestas lo están cantando con nitidez.

‘Hoy con el ABL la gente está  muy conforme’, dijo De Tommaso. El intendente que se dedique a trabajar en alumbrado, barrido y limpieza será bien valorado. La gente es consciente de que los municipios están recibiendo pocos recursos. Entonces el nivel de demanda es mínimo. 

El slogan de que ‘no hay plata’ perforó a la sociedad en sus distintas capas. Es una realidad palpable en el día a día. Pero también es una enorme herramienta política. El mensaje repetido  amansa a las mayorías, a pesar de las penurias.

La duda que tienen todos los consultores es hasta cuándo se extenderá este periodo de gracia. Hay cierto consenso acerca de que durará hasta junio/julio. 

Entonces pueden pasar dos cosas, según De Tomasso. La primera es que la gente explote simplemente porque no da más. La segunda, es que haya un relativo alivio y Milei pueda fortalecerse en un estilo de gestión inédito en los 40 años de democracia. Del contrato social dependerá el futuro inmediato.

La novedad, en todo caso, es que este nuevo orden político tiende a sentar las reglas hacia abajo, hacia las provincias, hacia los municipios también. Para los intendentes, hundidos en el desánimo por la carencia de recursos, puede significar un golpe de suerte. Con mucho menos les podría ir bastante mejor.

JAQUE MATE

Más Noticias