domingo, 26 mayo, 2024
InicioEspectáculosYorgos Lanthimos: El raro de moda

Yorgos Lanthimos: El raro de moda

Una de las rutinas del cine internacional consiste en el descubrimiento de autores, muchas veces, de la glorificación de un nombre que después, porque el tiempo es el mejor árbitro, pasa a formar parte de los diccionarios y al olvido de la mayoría de los espectadores. No necesariamente, aclaremos, eso es justicia: podríamos colmar páginas con realizadores valiosos que están sólo en los libros de texto.

Pobres criaturas

La pregunta hoy, con las nominaciones al Oscar en las manos, es si la posteridad recordará o no al griego Yorgos Lanthimos, el realizador que puede arrebatarle el esquivo premio a Christopher Nolan, favorito por “Oppenheimer”. Lanthimos, lo sabe el lector, ha estrenado “Pobres Criaturas”, una película notable (veremos si tal término es un elogio) basada en la novela del escocés Alasdair Gray y que es tanto un cuento de hadas perverso, como una alegoría subrayada, una obra de diseño, un panfleto, una comedia de fantasía o un manual sobre cómo leer el mundo.

Yorgos Lanthimos

Biografía de un director

Yorgos Lanthimos tiene cincuenta años. Su primer cortometraje lo estrenó en 1975. Hizo -y se nota- mucha publicidad y mucho video clip. Dirigió su primer largo en 2001, “Mi mejor amigo”, junto con Lakis Lazopoulos, pero se hizo conocido con su primer film en solitario, “Canino”, de 2009. Y aquí las cosas empiezan a marchar para “don” Lanthimos. “Canino” fue premiada en la sección “Un certain regard” del Festival de Cannes, empezó a circular por el circuito internacional y forjó un nombre para el director que profesionalmente ya era bastante conocido, pero no para el público. Todo Lanthimos está en esa película, que tuvo estreno comercial en la Argentina. En principio, es la historia de una familia que no deja salir a sus hijos de su casa. Jamás. Los hijos son tres jóvenes (el mayor es un varón adulto con dos hermanas más chicas), tratados de modo infantil. Un padre represor y una madre anuente les han creado un mundo totalmente falso: creen que Frank Sinatra es su abuelo, descargan sus impulsos sexuales con una colega que el padre (encargado de seguridad de una fábrica) les trae a la casa y les han dicho que sólo pueden ir al mundo exterior cuando se les caiga, solo, uno de los caninos. Hay algo de Buñuel y algo de surrealismo, bastante sexo sin erotismo y un comentario alegórico constante sobre la familia y las instituciones. Pero es sobre todo una película “rara”, aunque con planos menos alambicados que en su obra posterior. Humor negro, claro, pero con “mensaje”. Conclusión: sabe poner la cámara y crear momentos molestos (eso es un halago) pero su visión del mundo es bastante simple. Ah! la familia.

Yorgos Lanthimos

La siguiente película es “La langosta” (“The Lobster”). Como pasa cuando un realizador recibe aplausos y buenas ventas, Lanthimos consiguió financiación internacional y estrellas: los protagonistas son Colin Farrell -casi todo el tiempo en pantalla- y Rachel Weisz -que luego repetiría con el realizador. Aquí estamos en un filme más fantástico: los solteros deben ir a cierto hotel y conseguir pareja en 45 días, o serán transformados en un animal. Por supuesto que hay resistentes a este orden de cosas y el héroe (anti, en realidad) lo intenta un par de veces con mujeres a cual más absurda y cruel, hasta escapar, unirse a la resistencia y ser también desencantado por ella. Su mirada sobre la sociedad de consumo, la propaganda y la política parecen un discurso anclado en la década de los setenta, mientras que la manera de filmar y el humor tienen ese desencanto irónico más cercano a la sensibilidad de un mundo donde cada uno puede construir, virtualidad mediante, un entorno propio. Sigue adelante con su demolición de las relaciones sociales, especialmente la pareja y la familia. Pero cuando apela a la fantasía, escapa algo de verdad -probablemente esto no sea intencionado- que rompe un poco el híper control de la puesta en escena. Porque sí, Lanthimos es un tipo que parece controlar cada pedacito del cuadro. Para bien y para mal, dicho sea de paso.

Yorgos Lanthimos

Pero la rareza controlada, los presupuestos generosos, los actores conocidos y que lo distribuya Hollywood (esas cosas que hace para sumar prestigio) alcanzan. Su filme posterior sigue en la misma tónica. “El sacrificio del ciervo sagrado” es bastante más dura: implica un acto de justicia en el que un hombre debe matar a alguien de su familia para impedir que todos mueran. Otra vez el protagonista, en la misma vena que “La Langosta” pero mucho más desesperado, es Farrell, con coprotagónico de Nicole Kidman. La fijación con lo absurdo de la familia se extiende al corto “Nimic”, filmado en México y protagonizado por Matt Dillon.

Yorgos Lanthimos

En 2018 llega “La favorita”, que le da múltiples nominaciones al Oscar y un premio para Olivia Colman, que interpreta a la reina Ana Estuardo. Aquí hay algo más divertido: la relación compleja -sexual también- entre la reina que unió Gran Bretaña con su antigua favorita (Rachel Weisz) y una nueva (Emma Stone), lo que implica un triple juego de poder. Es un film mucho más interesante que los anteriores, donde lo fantástico está en otra parte: la mirada del realizador, como si lo que retratase sucediera en otro planeta. Eso explica el objetivo “ojo de pez” que deforma todo, las perspectivas forzadas, los gestos antinaturalistas de los personajes. Por una vez, parecía que Lanthimos había encontrado un camino para contar el mundo no contaminado por convicciones demasiado triviales y, seamos sinceros, antiguas.

La criatura de «Poor Things»

Y entonces, en el año de “Barbie”, historia de una muñeca que descubre la Humanidad; aparece “Pobres Criaturas”, historia de una muñeca (de carne) que descubre la Humanidad. Sólo que basada en una novela de culto con el mismo título y no en un juguete industrial, claro. En fin, dejemos el símil de lado y veamos: el libro de Alasdair Gray (un autor muy original, ilustrador de su propia obra, siempre a caballo entre la fantasía y la alegoría) es una especie de reversión del mito de Frankenstein. Pero también es su refutación: la historia de Bella Baxter narrada por su esposo, es la de una suicida cuyo cuerpo recibe el cerebro de su propio bebé nonato, por un científico genial y algo deforme; que seduce hombres con un gigantesco apetito sexual y que conoce las realidades del mundo. Sátira (que es lo que Lanthimos ejerce), con mucho sexo (que abunda en las películas de Lanthimos) y alegoría social (bingo). La película trabaja, sobre todo, el aspecto fantasioso y artificial del libro mientras subraya temas como el rol de la mujer, la presión de los hombres, la miseria del mundo y un gran etcétera. Sin embargo, es la única película “optimista” de Lanthimos y uno cree que, a pesar de lo subrayado de mucho de lo que se dice, hay “algo” ahí.

Emma Stone

Pero Lanthimos es además, y sobre todo, un diagnóstico del cine “autoral” de hoy: tecnología de punta, cinismo y temas profundos. En los momentos en que las tres cosas nos pegan en los ojos, el griego se nos vuelve un farsante. Pero es innegable que logra momentos de invención notables. ¿Es entonces alguien que busca, como los niños desamparados que sobrepueblan sus películas, un “papá” cine que lo aplauda y entonces dice lo que todos quieren escuchar? ¿O hay ahí algo que vale la pena, la semilla de algo interesante? El lector puede decidir por sí mismo, pero le recordamos que Yorgos Lanthimos, el raro de moda, ya anda por los cincuenta años. Quizás sólo sea un “dilettante” comercialmente exitoso.

Galería de imágenes

Yorgos Lanthimos y Emma Stone | Foto:AFP

Más Noticias