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La historia de Maximiliano Pullaro y las curiosidades del freno a Javier Milei por las retenciones

El gobernador santafesino fue el primero de la oposición dialoguista que se plantó ante el Presidente. Al no aceptar subas de impuestos, ¿corrió por derecha al Gobierno libertario? Paradojas de la casta y el status quo.

28 de enero 2024, 11:09hs

El gobernador radical de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se reunió con el presidente del bloque de la UCR en Diputados, Rodrigo De Loredo, para discutir sobre la Ley Ómnibus de Javier Milei (Foto: UCR).

El gobernador radical de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, se reunió con el presidente del bloque de la UCR en Diputados, Rodrigo De Loredo, para discutir sobre la Ley Ómnibus de Javier Milei (Foto: UCR).

No todo es lo que parece, y menos aún en la Argentina que camina entre las ruinas. La última escena de esta película de suspenso la protagonizaron un politólogo con 30 años de militancia socialdemócrata y “el primer presidente libertario de la historia del mundo”.

Pullaro encabezó la batalla cultural, sin disparar una sola bala pero con la contundencia de una “bomba. “Su defensa por el interior productivo fue determinante”, dijo el diputado cordóbés Rodrigo De Loredo.

Con hábil manejo de la opinión pública, Maximiliano Pullaro pedía no subir más los impuestos a los privados, lo que prima facie puede sonar contradictorio en función de su larga trayectoria de cargos en el Estado y su firme visión filosófica de que la autoridad pública no debe diluir su rol en la sociedad.

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En tanto, Javier Milei, acérrimo defensor de la libertad y de las reglas de mercado, seguía sosteniendo que no sólo era necesario mantener sino también aumentar el cobro de tributos extraordinarios a quienes producen lo que el mundo más demanda de la Argentina: agroalimentos.

Parece loco, pero es así. Y demuestra que las categorías con las que tradicionalmente se analizaron los encuadramientos políticos hoy resultan insuficientes.

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Suscribite acáLa trama se torna más rara si se toma en cuenta que el impulsor fundamental de Pullaro para el cargo que hoy ejerce es quien propuso las retenciones móviles que desató el más virulento conflicto entre el campo y un gobierno en la historia argentina.

Martín Lousteau, hoy presidente de la Unión Cívica Radical que integra Pullaro, ha argumentado que la Resolución 125 fue apenas un disparador que intentó ser el mal menor de la voracidad de los Kirchner y Guillermo Moreno. Quizás la posición de su amigo Pullaro lo ayude a exorcizar aquella (in)experiencia.

Eso pasó en 2008. Hoy Lousteau tiene 53 años, igual que Milei. Comparten la generación con Pullaro (49), el gobernador Martín Llaryora (51), el otro gran dique a la suba de retenciones, y hasta con Sergio Massa (51) y Axel Kicillof (52), los dos referentes electorales del otro “tercio” de representación política.

Pero, aunque aporta señales a tener en cuenta, tampoco la edad es causal excluyente de respuestas. También hay que tomar nota que dos personas de 73 años, Guillermo Francos y Miguel Pichetto (otra “espada” de las retenciones en 2008), maniobraron de modo determinante para ayudar a salir de la encerrona.

¿Acaso podría decirse que Pullaro corrió por derecha a Milei? ¿O lo que verdaderamente ha sido fascista es la posición de quienes se apropiaron de la “plusvalía” de los laburantes de los granos, para usarla a discreción, en muchos casos hasta con sospechas de corrupción, desde un poder estatal totalitario?.

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En todas las charlas chacareras el eje de conversación es el mismo: la mayoría de los ruralistas simpatiza con el rumbo de Milei, en lo ideológico y en varias medidas programáticas, desde el tipo de cambio a las desregulaciones, e inclusive en cuestiones centrales como la seguridad y el comercio exterior.

Pero miran los números y ven que las retenciones para los cultivos principales siguen siendo la principal caja sectorial que maneja el Estado para juntar divisas y afrontar el déficit fiscal.

Así las cosas, el campo sigue sosteniendo las cuentas nacionales. Y más de uno, incluso entre los que votaron con fervor antikirchnerista, consideran incluso que su rentabilidad hoy es peor que meses atrás. Confían en las lluvias y los rindes consecuentes. Pero calculan que “la suba del tipo de cambio oficial mejoró los ingresos en menor medida que lo que empeoró los costos”.

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Pullaro conoce y sigue de cerca el flujo económico de la producción agropecuaria. Incluso sufrió crisis severas con su familia en el campo de Hughes, en el sur santafesino. Por eso sacó a relucir esa visión, aprehendida desde chico, con firme convicción. Desde ahí, y con su bagaje político, claro, se plantó ante quien todavía enarbola la vocación de cambio como abanderado.

Dicho de otro modo, quien por sus credenciales podría ser acusado de casta, le movió la estantería a quien “no negociaba” el status quo: la política de retenciones que ha condicionado el desarrollo agrícola, reduciendo a la mitad el empleo y el arraigo rural, y empobreciendo la dinámica económica de todo el país, especialmente en el Interior.

Todavía, con los recursos provenientes del campo que entran a la Aduana se financian “costos” del Estado y se subsidian “gastos” privados.

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