miércoles, 17 julio, 2024
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Cumbre de legisladores libertarios con Villarruel y Francos para ordenar a la tropa propia en el Congreso

El otro búnker libertario, en las oficinas de una torre ubicada en Avenida Libertador al 7208, fue escenario esta noche de sendas reuniones de senadores y diputados de La Libertad Avanza en busca de un mayor ordenamiento interno debido a las pujas surgidas por la definición de cargos en ambas cámaras del Congreso.

El cónclave fue convocado por el futuro ministro del Interior, Guillermo Francos, que participó en ambos encuentros, y por la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, que decidió reunir a los 7 senadores nacionales de la fuerza para comenzar a trabajar en una agenda conjunta. En relación a esta última reunión, al cierre de esta edición se habría decidido «por consenso» que la jefatura del bloque sea para el puntano Bartolomé Abdala.

El último en llegar al tercer piso del complejo de oficinas fue el senador formoseño Francisco Paoltroni que, con la excusa de una demora de un vuelo, cerca de las 21 se plegó a los jujeños Ezequiel Atauche y Vilma Bedia, al riojano Juan Carlos Pagotto, al sanjuanino Bruno Olivera Lucero y a los puntanos Abdala e Ivana Arrascaeta. Las deliberaciones, de este modo, se extendieron hasta una hora después de comenzado el otro mitín programado en el mismo escenario: el de los diputados libertarios, que tuvo lugar en un salón contiguo.

En este contexto, los senadores acordaron «un esquema estratégico» de contención para la Vicepresidenta habida cuenta de la situación de absoluta minoría en la que se encontrarán en la cámara alta para la definición de las comisiones y un cargo estratégico, como lo es el presidente provisional del Senado, tercero en la línea de sucesión presidencial.

«Lo importante es que mostramos unidad frente a las suspicacias que había«, apuntó una fuente parlamentaria consultada al hacer referencia a las versiones sobre una posible escisión del bloque por parte de los representantes de San Luis, por caso.

Son las matemáticas las que, en verdad, pondrán a prueba la gobernabilidad de la futura administración y la posibilidad de sancionar leyes fundamentales para Javier Milei como la reforma del Estado o alguna de las privatizaciones en estudio, como la de la petrolera YPF.

Más allá de las negociaciones en marcha con el ala dura del PRO y con un sector del peronismo «dialoguista«, la alianza libertaria contará con 7 bancas en la Cámara alta y con 38 en la Cámara de Diputados. Parece poco para las reformas en estudio. Y si quisiera recurrir a una metralla de DNU , reconocen en el espacio, siempre estaría el riesgo que sean anulados por una comisión bicameral revisora en la que seguramente estarán en franca minoría.

Justamente Francos, que hasta hace pocos meses era el representante del oficialismo en el BID y también ha participado de otros gobiernos justicialistas, empuja la «integración» con el sector referenciado en el gobernador cordobés Juan Schiaretti, por ejemplo, con la audaz idea de promover a Florencio Randazzo a la presidencia de la cámara baja.

Esa movida mantiene en alerta al espacio y por eso en la noche del miércoles volvieron a escucharse planteos, como del riojano Martín Menem, para que la presidencia de Diputados sea para un legislador propio y no para el exministro del Interior o para el actual jefe de los diputados del PRO, Cristian Ritondo, que presiona para quedarse con ese influyente sillón. El exdirigente de Independiente promete gobernabilidad y el respaldo de un grupo de casi 40 legisladores del «partido amarillo».

Pero los estrategas libertarios sacan cuentas y sostienen que aún así estarían lejos de los 129 diputados que necesitarían para el quorum.»El problema que tenemos es que no hay liderazgos por eso surgen estas presiones», reconoció un operador de LLA consultado.

En la reunión con los diputados, Francos habría reseñado los «borradores» de los proyectos urgentes que enviará la próxima administración para debatir en las sesiones extraordinarias de diciembre próximo, como el Presupuesto 2024, la ley de ministerios o el plan para reestructurar el Estado. «Entre diciembre y marzo tenemos que meter las principales medidas y si deberemos recurrir a los DNU, habrá que hacerlo con el riesgo que ello implica», concluyó, a su turno, una espada del presidente electo consultada.

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