jueves, 30 mayo, 2024
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Prisión perpetua para el femicidia que mató a su pareja y a la hija y se fue a desayunar con un amigo

María Magdalena Figueredo (23) no respondía su teléfono. Preocupado, un amigo fue a buscarla a su casa de Moreno. Entró y la encontró muerta arriba de la cama, junto a su hija Luz Emily (4). Habían sido estranguladas mientras dormían. Por el doble femicidio -ocurrido en 2020- detuvieron a su pareja, un albañil de nacionalidad paraguaya que se fue a desayunar a la casa de un compañero de trabajo después del hecho. En las últimas horas, Jacinto Javier Apodaca Ferreira (27) recibió prisión perpetua.

La sentencia fue dictada por unanimidad por el Tribunal Oral en lo Criminal 3 de Mercedes y recayó sobre Apodaca Ferreira, acusado del delito de «homicidio agravado por el vínculo, con alevosía, y por ser cometido contra una mujer por parte de un hombre y mediando violencia de género».

Según los magistrados Ignacio Racca, Daniel Eugenio Machain y Juan Manuel Renaud Mas, el episodio se encontró debidamente acreditado. Se basaron en el análisis de los diversos elementos que se adjuntaron a la causa, los cuales se ventilaron durante varias jornadas del juicio que comenzó el pasado 5 de agosto y concluyó el 1º de este mes.

Los jueces respaldaron la imputación sostenida por el fiscal de la Unidad Fiscal de Juicio 2, Guillermo Massaroni, quien había pedido la pena máxima para Apodaca Ferreira.

Según había indicado el fiscal de instrucción Federico Soñora, el doble crimen fue cometido entre las 0 y las 5 del 27 de junio, cuando las víctimas dormían en su casa de la calle Juana Azurduy al 2000, en la localidad bonaerense de Francisco Álvarez, partido de Moreno.

En el requerimiento de elevación a juicio, el fiscal apuntó que Apodaca Ferreira agredió a su pareja «de manera sorpresiva y presumiblemente con claras intenciones de darle muerte».

En ese marco, la golpeó en el rostro y la estranguló con un lazo «valiéndose de la situación de indefensión en que se encontraba y haciendo evidente uso de una relación desigual de poder entre ambos».

Luego, según la pesquisa, agredió también a la nena «valiéndose del estado de indefensión en que se encontraba, presumiblemente durmiendo» y la asesinó de manera similar a que lo hizo con su madre.

Jacinto Javier Apodaca Ferreira, condenado por matar a su pareja y a la hija. Jacinto Javier Apodaca Ferreira, condenado por matar a su pareja y a la hija. Magdalena era inmigrante y había llegado hace unos años a Buenos Aires desde el departamento de Yuty, Paraguay, en el departamento de Caazapá. Luz Emily era su hija, producto de una relación anterior, y habría querido separarse de Apodaca, quien la hostigaba.

Si bien la joven no había realizado denuncias por los maltratos, vecinos y testigos declararon que el hombre era violento con ella.

Los investigadores creen que el ahora condenado salió de la casa donde habría cometido el crimen y se fue a lo de un compañero. Como si nada hubiera pasado, desayunó con él alrededor de las 6 y juntos partieron a una obra en construcción en la que estaban trabajando.

Ese compañero es cuñado de la víctima, pareja de la hermana de Magdalena. A ellos les dijo que la joven y su hija estaban durmiendo, por lo que presumen que intentó crear una coartada para no ser identificado como el asesino. Además, el acusado se llevó un televisor y un celular de la casa para simular un robo y encubrir el doble femicidio.

La trágica escena fue descubierta el 28 de junio de 2020 por la tarde, cuando personal de la comisaría 6ta. fue alertado a través del 911 de que Figueredo, que vivía allí con su hija, no respondía a los llamados de un amigo que se acercó hasta la vivienda.

Al llegar al lugar, los agentes comprobaron que ambas estaban fallecidas, tras lo cual se dispuso el levantamiento de rastros en la escena del crimen y se entrevistó a los vecinos del barrio para establecer si habían observado movimientos extraños en el domicilio.

Con esa información, la Policía aprehendió como principal sospechoso a Apodaca, quien convivía con la mujer y la menor de edad en la casa.

Al momento de la detención, el imputado dijo «espontáneamente» a la policía que había sido él el que las mató «haciendo ademanes con sus dos manos de las circunstancias como las había ahorcado, expresando además que los motivos fueron que la víctima no le mostraba los mensajes de su celular», aunque luego no declaró ante el fiscal de la causa.

D.D.

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